Parecida...¡pero diferente!

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12 de agosto de 2008

Enamórate de ti misma

Debemos enamorarnos de nosotras mismas.
Vivimos en un mundo donde se habla de la “era del desamor”, es un tiempo donde es muy difícil expresar las emociones, no hay intimidad, todo se expone, se ve (en televisión, por Internet), no hay vida íntima, ni emociones profundas.
El desamor también alcanza a las mujeres que no nos amamos ni comprendemos muchas de nuestras maneras de actuar. Una persona que abandona a otra trasmite un mensaje: “no te puedo tener”, “no puedo cuidarte”. De la misma forma, cuando nos descuidamos, estamos diciendo: “no me puedo cuidar a mí misma”, “no me tengo paciencia”, “no me soporto, por eso me abandono.”

Los abandonos son físicos, emocionales, espirituales o intelectuales.
Cuando nos abandonamos en un aspecto, abarcaremos las demás áreas también, porque el abandono repercute en forma global.Por ejemplo, si nos afecta en el área espiritual, aparecerán los problemas emocionales, la desesperanza, no creeremos que lo emocional se solucione, por eso vendrá el abandono físico. O sea, un abandono llevará a otros abandonos.

1- Abandono físico.Hay una tesis que sostiene:
“Todo tiene importancia”.
Una mujer que se abandona físicamente comienza por los detalles: deja de arreglarse las uñas, descuida su cabello, su ropa, no se maquilla, van perdiendo los detalles que forman su identidad.

De una persona se percibe su totalidad y que está formada por la suma de detalles diminutos. Por ejemplo observamos si brilla su cabello es un detalle que, cuando ya no brille, marcará el descuido; asimismo lo indicarán las uñas o su ropa.

La mujer que se abandona dice: “Yo antes me arreglaba pero… después que me divorcié, o cuando nació mi hijo, o después de esa crisis, o desde ese problema económico…, nunca más.”¿

Qué detalle debes recuperar? ¿Qué pequeñas cosas dejaste de hacer o tal vez nunca hiciste y tienes que comenzar? ¿Qué dejaste de lado?

Y es mentira que es por problemas económicos o falta de tiempo, porque nada justifica la falta de amor hacia ti misma.Piensa en el detalle que antes te hacia diferente y recupéralo en esta semana; recuerda cuando usabas esa pulsera haciendo juego con el anillo y, aunque nadie te lo dijera, te distinguía pero lo descuidaste porque creíste que no tenía importancia.


Muchas mujeres se acostumbraron a sentir pequeños dolores, se levantan con dolor de cabeza, de espaldas o rodillas, dicen: “Qué voy a hacer si están en mí”, y se le suma otro y otro, transformándose en dolores crónicos con los que se acostumbran a vivir. No te abandones físicamente, todo tiene importancia. La identidad es una suma de detalles que debes cuidar porque te identifican.Es malo ser obsesivos pero, también lo es el descuido: visita al médico, al dentista, no uses las medias corridas, cuida el detalle pero para ti misma, no para los demás. Por eso, debemos enamorarnos de nosotras mismas.

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