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28 de junio de 2008

Cómo reconocer a un psicópata

El psicópata tiene un tablero gigante, se llama mundo, y las piezas que mueve en su juego se llaman personas. Las personas son su materia prima de trabajo y diversión.
El juego del psicópata es un juego de poder, juega con los otros bajo sus propias reglas.
En 1961, Karpman dice "dentro de los psicópatas hay dos grandes grupos, están los depredadores y los parásitos" (haciendo la analogía biológica). "Los depredadores toman las cosas por la fuerza y los parásitos a través de la astucia y de la pasividad"
Dieciséis criterios de Cleckey(1941)
ü Inexistencia de alucinaciones o de otras manifestaciones de pensamiento irracional.
ü Ausencia de nerviosismo o de manifestaciones neuróticas.
ü Encanto externo y notable inteligencia. Aclaración: No todos los psicópatas son encantadores, los hay anodinos, amargados, hoscos y algunos francamente repulsivos, otros inspiran temor. El grupo de los que utilizan el encanto corresponde más a los explotadores (estafadores, vividores, parásitos) que lo usan como un medio de captación.
ü Egocentrismo patológico e incapacidad de amar.
ü Gran pobreza de reacciones afectivas básicas.
ü Vida sexual impersonal, trivial y poco integrada.
ü Falta de sentimientos de culpa y de vergüenza.
ü Indigno de confianza.
ü Mentiras e insinceridad.
ü Pérdida específica de la intuición.
ü Incapacidad para seguir cualquier plan de vida.
ü Conducta antisocial sin aparente remordimiento.
ü Amenazas de suicidio raramente cumplidas.
ü Razonamiento insuficiente o falta de capacidad para aprender la experiencia vivida.
ü Irresponsabilidad en las relaciones interpersonales.
ü Comportamiento fantástico y poco regulable en el consumo de alcohol y drogas.
Un rasgo no determina la etiqueta de psicópata, deben reunirse un conjunto de ellos, de lo contrario pensaríamos que estamos rodeados de psicópatas. Los rasgos deben, además, ser persistentes y no ocasionales.
El psicópata en su accionar no es visiblemente 100% psicópata. No tiene una característica física que lo distinga. Es uno como nosotros. Puede estar tomando apunte o dar una clase, ser un compañero de trabajo, un líder social. Sólo cuando actúa ‘psicopáticamente’ se lo puede reconocer. Tampoco son todos brillantes y exitosos, los hay errabundos y marginales; otros se manifiestan en un ámbito tan privado (perversiones) que, excepto para el complementario, es una persona común.

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