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19 de enero de 2010

Qué son los elementales

Que son los Elementales o espíritus de la Naturaleza

Los Elementales o espíritus d ela Naturaleza, siendo pequeños y débiles , llenan los libros viejos. Desde Sumer hasta Egipto y desde China hasta lo poco que sabemos de las culturas de América y del África Negra, pasando por Polinesia y los habitan­tes de las zonas cercanas a los Polos, y llegando a los siglos que nos precedieron en la civilización de Europa, los Espíritus de la Naturaleza tienen papel relevante en aquellas formas de vivir menos conta­minadas y más naturales.

Narraciones sobre Genios, Gnomos, Ondinas, Elfos y toda la extensa gama de Elementales, ati­borran la Historia de la Humanidad de tal manera que sin ellos no sería igual su desarrollo ni su narración, como podemos comprobar desde el Mito de Enkídu y Gilgamesh, pasando por la Odisea homérica, las Sagas de Arturo y Merlín, hasta los que enseñaron a danzar a Isadora Duncan e inspi­raron los vidrios de Gallé.

Hasta hace muy poco, sus representaciones adornaron las proas de los navíos, y aún tienen cientos de estatuas en el mundo, bien en los par­ques, bien sobre las rocas que dan al mar.

Las abuelas (...en el tiempo en que los niños eran niños, los adultos adultos y los ancianos ancianos, bien estuviesen en posesión de títulos universitarios, de nobleza, o fuesen analfabetas) contaban a sus nietecitos, sobre los Espíritus de la Naturaleza, deliciosos cuentos donde los persona­jes eran ondinas, gnomos, hadas, elfos, de los que se describían características de forma y de vida, prodigios y apariciones.

La misma creencia católica en un Ángel de la Guarda que cuida a las criaturas hasta que cum­plen los siete años, tiene raíces mucho más anti­guas que el propio cristianismo, y desde la Arcadia hasta América todos creían que los niños, por su pureza y fragilidad, tenían un Espíritu Guardián que les evitaba muchos. accidentes y protegía de las fieras, dándoles asimismo orientaciones para volver a sus casas cuando estaban perdidos.

Lo más curioso de todo esto es. que en pueblos tan disímiles, los Espíritus de la Naturaleza se representan de manera semejante en sus distintas interpretaciones artísticas. En la tradición se habla de los mismos seres Elementales en la Europa Central del siglo XV que en el corazón de la India del segundo milenio A C.

Si tenemos en cuenta que muchos de estos gru­pos humanos no se conocían ni sospechaban su mutua existencia, el que hayan tenido tantos pun­tos de coincidencia en la descripción de los Ele­mentales, nos lleva a márgenes que rebasan toda posible casualidad Es evidente que todos vieron las mismas o muy parecidas cosas y que obraban de las mismas maneras. Se los atraía, se los conju­raba, se los repelía o se los temía... pero siempre de la misma manera. Esto reafirma que estaban, dife­rentes pueblos, ante un mismo tipo de fenómeno y que por lógica unicidad humana lo trataban de parecida forma. Como ante un no todos hicieron puentes más o menos sofisticados, pero puentes al fin. Y si todos los pueblos antiguos han hablado de los nos y de los puentes que construyeron sobre ellos, es evidente que los nos eran una presencia real. Lo mismo vale para los Elementales que eran para todos los pueblos antiguos una presencia real, que llega hasta nuestros días a través del folklore y los viejos tratados.

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