Parecida...¡pero diferente!

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17 de enero de 2010

Seres feéricos

Seres feéricos
Además de las hadas, se encuentra otro mundo de se­res que unas veces ayudan y otras son absolutamente malignos.
Los Bauchan o Bigan: son diablillos serviciales algu­nas veces y malvados otras. Parece ser que algunos se encariñan mucho con los humanos.
Bogies: es el nombre que se le da a un extenso tipo de criaturas maléficas, aterradoras y hasta peligrosas, que se complacen atormentando a los humanos. A veces ron­dan en grupo los castillos encantados o las regiones pantanosas para asustar a la gente, pero en general suelen ser duendes solitarios, miembros de la Corte Maldita. Pueden cambiar de forma.
Brownies: son los duendes domésticos más comunes y que mejor conocemos. Son peludos, un poco brutos. Allí donde se instalan, ayudan en las tareas domésticas durante la noche. Y por lo general están dispuestos a trabajar sólo a cambio de una pequeña ración de comi­da. Pueden ser muy susceptibles. Y, como a la mayoría de los duendes, no les gusta que los espíen y que su trabajo sea criticado. La comida que se les da tiene que ser de buena calidad, y ellos deben poder encontrarla por sí mismos.
No está bien llamar la atención de un Brownie con ninguna clase de regalos. Es posible que se marchen de la casa si se les regala ropa. Esto último tiene varias ex­plicaciones. Una, que un Brownie es muy vanidoso y se va corriendo al País de las Hadas a mostrar su ropa nue­va. Otra, que por su mal comportamiento anterior se los condena a trabajar para los mortales hasta que se haga merecedor de una recompensa; en este caso, una ropa.
Boggart: es un Brownie malévolo. Suele decirse que los Boggarts tienen nariz larga y afilada y los Brownies no tienen nariz sino sólo dos orificios. Parece ser que cuando estos últimos son maltratados y molestados se convierten en Boggarts, hacen todo tipo de travesuras y maldades en la casa y es muy difícil desembarazarse de ellos.
Bwbachod: son muy parecidos a los Brownies, pero con la diferencia de que aborrecen a los abstemios y a los pastores protestantes. Parecen disgustarles espe­cialmente los niños traviesos y las bromas pesadas. Y se vengan con todo tipo de jugarretas, hasta que al final se convierten en Boggarts.
Los Coblynau: son duendes mineros, oriundos de Ga­les. La gente dice que tienen unos 90 cm de altura, que visten de manera parecida a los mineros humanos y que son grotescamente feos, aunque tienen muy buen humor y traen buena suerte. Con el sonido de sus picos guían a los mineros hacia los filones más ricos. Si las personas se burlan de ellos, les arrojan piedras. Siempre parecen muy ocupados, pero en realidad nunca hacen nada.
Los Ellyllon: son personajes mágicos, diminutos y elegantes, cuya comida consiste en setas y mantequilla de hadas, un hongo amarillo que se encuentra en las raíces de los árboles.
Gnomos, Trows: Parecidos a los escandinavos, son más pequeños que los humanos, traviesos y malignos. Se convierten en piedras al exponerse a la luz. También temen al sol, pero éste les hace menos daño que a sus parientes escandinavos. Si se los sorprende sobre la su­perficie de la tierra, no pueden escaparse y durante to­do el día permanecen asustados, escondidos y refunfu­ñando, porque además les temen a los hombres.
Los Gnomos Kunal: son una casta muy peculiar dentro de su especie. Se cuenta que entre ellos no hay mujeres, así que se ven obligados a casarse con las mujeres huma­nas. Pero si nace un bebé gnomo, la madre muere. Los Kunal nunca vuelven a casarse, razón por la cual se ven forzados a vivir una vida solitaria hasta que su hijo crece; entonces ellos también mueren. Algunos se niegan a ca­sarse y de esta manera pueden vivir eternamente, aun­que esto constituye un desafío a sus leyes; si no contraen matrimonio a la edad que les corresponde son expulsados de su tierra y obligados a vivir en el exilio. Es por ello que es tan fácil encontrarlos en diversas partes del mundo.
Los demás gnomos son más parecidos a las hadas y a los duendes comunes y, como todos estos personajes, muy amantes de la música. Son un pueblo de gente di­minuta vestida de gris. Se cree que oírlos hablar trae buena suerte, pero verlos, mala. Las personas suelen te­nerles miedo, pero cuando los gnomos se encariñan con alguien están dispuestos a hacer el bien.
Los Goblins: son pequeños, perversos y malignos. Se deleitan asustando y haciendo daño a la gente. Suelen ser feos pero muy fuertes, y viven en cuevas subterráneas.
Los Redcaps (Gorros Rojos): se encuentran entre las más perversas criaturas mágicas. Son oriundos de las fronteras entre Escocia e Inglaterra, donde siempre solía haber muchos combates y grandes crueldades. Les gusta vivir en torres y castillos destruidos, en los que se han co­metido actos de sangre. Cada Gorro Rojo tiene su propio lugar para vivir, y se lo describe como un hombre viejo, de anchas espaldas, muy fuerte, con dientes largos que sobresalen, brazos finos y manos muy delgadas, armadas de garras. Usa botas de hierro y lleva una pica en su ma­no. Usa un gorro de color rojo oxidado y su mayor deleite es teñirlo de rojo brillante con la sangre de algún viajero incauto. No hay fuerza humana capaz de derrotarlo.
Los Hobgoblins: son personajes amistosos, pueden ser traviesos y aficionados a las bromas, pero son pequeñas criaturas alegres y buenas por naturaleza. Les gusta ju­gar en las casas de los humanos y ayudar a la gente. Son mucho más aficionados a las bromas que los Brownies.
El Mozo Frío de Hilton: doméstico, es una especie de Brownie. Cuenta la leyenda que es el espíritu de un mo­zo de establo que fue asesinado por su amo, Lord Hilton. En las noches desordena todo lo que quedó arreglado. Pe­ro ordena todo lo que estaba en desorden. Canta tristes canciones y tiene una capa y una capucha verdes, rega­los de unos sirvientes. Cuando se la puso por primera vez, jugó y retozó hasta la aurora. Luego desapareció pa­ra siempre.
Los Picts: constituyen una raza de la que se sabe po­co y que, según parece, construyó unas casas de adobe y unas altas torres con ventanas pero sin puertas a las que se accedía por una escalera de cuerda. La gente que los vio dice que son gentes pequeñas, diminutas, pelirrojas, con brazos muy largos y pies tan enormes que cuando llo­vía podían darlos vuelta y ponérselos como paraguas.
Miden noventa centímetros. Son magníficos construc­tores. Pueden cortar grandes bloques de piedra en las canteras. Luego hacen una larga hilera y se los van pa­sando de mano en mano por sobre la cabeza.
Trabajan a tal velocidad que pueden construir un castillo entero en una noche.
Los Pixies, Pigsies o Piskies: : son duendes alegres y tra­viesos, originarios de Somerset, Devon y Cornualles. Tie­nen diferentes aspectos según su origen, aunque su carác­ter es similar. Los de Somerset pueden tener el tamaño de un hombre normal, pero por lo general son del tamaño de una mano. Sin embargo todos, sin excepción, son pelirro­jos, de nariz respingada, bizcos y de boca grande. Usan ro­pa verde. Los originarios de Devon son pequeños, pálidos, delgados y siempre van desnudos. Los de Cornualles tie­nen la apariencia de diminutos viejitos vestidos de verde. Puck: es un bromista al que le gusta desorientar y ha­cer extraviar a la gente. De muy buen sentido del humor, es sumamente cariñoso con los seres humanos. Los ayuda en las tareas domésticas y se lo conjura mediante el rega­lo de vestidos. Se indigna contra los amantes desdeñosos. Tiene el poder de cambiar de forma. Su aspecto es el de un pequeño sátiro, con cuernos y patas y pezuñas de cabra.
Los Spriggans: eran horribles y feroces Bogies. Se los consideraba como guardaespaldas de las hadas. Si al­guien insultaba a un hada o trataba de robarle, los Spriggans aparecían repentinamente y actuaban en su defensa. Eran diminutos, pero cuando peleaban se transformaban en seres de gran tamaño.

Los Uriks: eran una especie de Brownies toscos, ori­ginarios de Escocia. Un Urik tiene un aspecto bastante parecido al de un sátiro. Era una gran fortuna tenerlo en casa, ya que se ocupaba de las tareas domésticas y de la granja, al tiempo que llevaba el ganado a pastar. So­lía tener una laguna preferida por la que vagaba. Y cuando se sentía solo, buscaba la compañía humana, es­coltando durante la noche a algún viajero, que por lo ge­neral se aterrorizaba por ignorar cuan inofensivo y ca­riñoso era. Los Uriks eran duendes solitarios, pero se reunían entre ellos varias veces por año.
Los Gruagachs: podían ser de dos géneros. O bien una dama feérica vestida de verde, con largos cabellos dorados, unas veces hermosa y otras veces lánguida y macilenta (guardiana del ganado y de la granja). O bien jóvenes masculinos, atractivos y esbeltos, vestidos de verde y rojo, la mayoría desnudos e hirsutos, dedicados a realizar labores de Brownie en la granja que prote­gían. A ambas clases se les ofrecía leche.

Fuente:Campos, Viviana
El mágico mundo de los celtas. –1°, ed. – Buenos Aires:
Grijalbo, 2003.

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