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28 de octubre de 2011

Quebrando el espíritu de discriminación. POR BERNARDO STAMATEAS

Quebrando el espíritu de discriminación. POR BERNARDO STAMATEAS
Mateo 15: 21-28 Mateo 7: “No juzguen a nadie, para que no  les juzguen a ustedes. Porque tal como
 juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá.”
Hay tres cosas con las que debemos enfrentarnos: prejuicio, discriminación, estereotipo.
El prejuicio es un juicio anticipado, una idea que tenemos de la gente o de una situación, y es
 algo emocional inventado por nosotros u otros.
Einstein decía: “Es más fácil desintegrar un átomo que desintegrar un prejuicio.”
Porque cuando una persona cree algo de alguien es muy difícil sacárselo.
La discriminación es una conducta que nace de un prejuicio y será en contra.
Por ejemplo, vas a buscar trabajo y, al decir que sos cristiano, no te contratan es por 

una discriminación originada de un prejuicio.  
El estereotipo es una generalización.
Por ejemplo, oímos decir: “No me gustan las negras porque son peligrosas” Eso es un prejuicio con un estereotipo: el estereotipo es “las negras”, o sea una generalización.
Estereotipo es: “los gallegos son todos cuadrados”, “los negros son desgraciados”, “los evangélicos 

son todos mentirosos.”
 -Romper los prejuicios. Si la gente tiene prejuicios de los cristianos es porque
 los cristianos tuvieron prejuicios de ellos primero.
Históricamente hemos cosechado lo que sembramos; el pueblo de Dios es más prejuicioso de lo que imaginamos.
En el Antiguo Testamento, Dios no sería el Dios de Israel solamente sino el Dios de las Naciones

 pero los judíos dijeron: “es nuestro”, lo hicieron el Dios de Israel haciendo a todos los demás
 “paganos.”
En el Nuevo Testamento, los fariseos consideraban que los paganos eran inmundos.
Actualmente, para los evangélicos, son “los del mundo.”
Jesús dijo: “Con la medida que juzgues vas a ser juzgado”.
El pueblo de Dios siempre ha sido  prejuicioso y discriminador.
El legalismo a través del ascetismo cristiano enseñó prejuicios y discriminación. “No te juntes con los 
“del mundo” era la frase preferida.
Un brujo, un médico, quien le da de comer a los pobres, un adolescente, un hombre que trabaja todos
 los días, si ninguno de ellos tiene a Jesús en el corazón, son todos iguales para Dios. En cambio para 
los hombres, el médico es mejor que el brujo porque le da una categoría diferente.
Toda persona sin Jesús en el corazón  (por más bueno que sea), para Dios, necesita salvación.
En el pueblo de Dios, cristianos levantados como profetas juzgaban a todos los inconversos, 

condenándolos.
Dios quiere que seas una puerta de bendición.
Debemos estar en medio de la necesidad, donde la gente no tiene a Dios, y ser la puerta por la que Jesucristo pase para bendecirlos.
Jesús dijo: “Que sean uno para que el mundo crea.
Dios no te llamó para que te escondas, tener fobia de la gente y pensar que el pecado es un virus 

contagioso, sino para estar y decir: “No soy un muro sino la puerta por donde entrará el Rey de la gloria”
Aunque me relacione con todo el mundo, nadie ministrará mi mente y mi espíritu.
Asistí a las fiestas donde está la gente que no tiene al Señor y no dejes que nadie llene tu mente ni tu espíritu, ellos no tienen nada para enseñarte porque tu sabiduría viene de Dios. Marcá la diferencia, divertite 
con ellos, ganá su amor y podrás ser la puerta de bendición para que alcancen el amor de Dios.
Dios levantará una iglesia que irá donde nadie se fue.
En estos tiempos la gente está destruida y necesita de Dios, como nunca antes, pero tiene muchos prejuicios para ir a la iglesia, por eso tiene que conocerte, saber quién sos, ver lo bueno que hay dentro tuyo 
para  caer ante los pies del Señor.
- No tengo que juzgar. Juzgar es criticar,  encontrar faltas, condenar, acusar, meterse en la vida de otro.  Muchos tienen el hábito de condenar con voz de juicio y la Biblia dice: “No juzgues, porque sino otro se meterá  en tu vida y con la vara que juzgues te van a juzgar.
Lo que hagas y critiques lo harán en tu vida. El que tiene “voz de juicio” en su mente critica todo, es una voz insatisfecha que jamás se sacia y su único objetivo es destruir. Estará dirigida primeramente hacia sí mismo para luego hacerlo en contra de los demás.
La Biblia dice: “Ninguna condenación hay para los que venimos a Jesús.”
Jesús dijo: “No hay más pecado, estamos santificados para Dios, somos libres, ya no necesitamos condenarnos ni  juzgar a los demás.”
Juicio para Dios es separar. Su juicio te separará de la pobreza, de la enfermedad, de los enemigos, de los mediocres, para llevarte a la cima.
Juan 7:24 “Juzgad con justicia.” ¿Cómo se entiende? Si unos capítulos atrás Jesús dijo: “no hay que juzgar”, ¿hay que juzgar o no? Juzgar con justicia quiere decir: “separar con sabiduría.”
Dios no quiere que critiques, condenes, ni te metas en la vida de otro, sino que, con sabiduría, separes lo que no sirve de tu vida.
La mujer fue donde estaba Jesús y le pidió ayuda, pero Jesús no le prestaba atención. Ella le dijo: “Socórreme” y se tiró a sus pies.
Jesús le respondió: “Tengo un pan pero no es para los perros.
(Para los judíos los paganos eran como perros, eran considerados animales inmundos, y Jesús le dijo que era una perra.)
La mujer respondió: “Sí, pero sólo una migaja de lo que comen los perros es lo que yo necesito.”
Jesús dijo: “Grande es tu fe, mujer, lo que pediste está hecho.” Esta mujer dejó al descubierto tres cosas:
1- Que la sabiduría divina esta dentro nuestro. Ella se podría haber ofendido cuando Jesús le dijo “perra” pero actuó sabiamente.
Sabiduría se describe con tres palabras:
Sínesis: sentido común.
Teniendo sentido común soy sabio.
La mujer tenía una hija endemoniada y fue a Jesús.
Si estamos enfermos oramos y vamos al médico, eso es sentido común, pero muchos cristianos no lo usan. No se ríen porque “es pecado”, aunque haga calor se visten con saco y corbata y las mujeres llevan polleras largas, se visten de negro.
Sophia: conocer el origen.
Debemos tener Sabiduría para conocer el origen, el por qué nos pasan las cosas, cuál es la raíz del problema.
Los discípulos no tuvieron sabiduría porque le  pidieron a Jesús que echara a la mujer, pero ella utilizó sabiduría para saber por qué Jesús no le contestaba. El Señor estaba esperando que ella soltara una palabra de fe. Ella entendió que Dios no se mueve por gritos y dijo: “Con una miga me alcanza”, usó la sabiduría divina que tenía adentro.
Frónesis: sabiduría práctica.
Se puede tener sentido común, conocer la raíz de un problema y no saber qué hacer. A mucha gente le falta sabiduría práctica para saber cómo comunicarse con otro, saber el momento en que debe hablar, de qué manera y a qué hora.
2- Que tenemos un espíritu  perseverante.
Hay un espíritu inquebrantable en mí que saldrá afuera.
Otra mujer, en su lugar, después de que le dijera “perra” se hubiera sentido mal, agachado la cabeza y quedado con eso, pero la mujer lo escuchó, quedó esperando su milagro y decidió que, hasta no tenerlo, no volvería a su casa.
La mujer rompió los prejuicios, las divisiones, le dijo al Señor: “Seré pagana o todo lo que digan los demás pero hasta no recibir un milagro no me iré.”
Si tenés un sueño perseverá y peleá por tu bendición. Si te ofendes, perdés el milagro.
Pablo dijo: “Bendecí a tus enemigos”  El enemigo quiere controlar tu vida y cuando lo bendecimos le estamos diciendo: “Vos no determinás mi odio, yo determino estar sobre tu vida a través de la bendición.”
Bendición, es decir: “No pertenezco a tu jerarquía, estoy afuera y más arriba aun y nada me tocará.”Cuando el Espíritu Santo se hace uno con nosotros, somos personas fuertes con un espíritu indestructible y eterno, estamos en control y por eso nada ni nadie podrá detenernos.
3- Que existe una palabra de fe conquistadora.  La Biblia dice: Todo lo que creas en tu corazón y confieses con tu boca, Dios te lo dará.”  Hay gente que cree pero no declara. Es triste ver a cristianos de muchos años en la iglesia y que no saben del poder de la confesión y a Dios sólo lo mueve la fe.  A Jesús no lo conmovieron los gritos solamente la declaración de fe: “Una miga me alcanza.”
Mucha gente no puede adorar porque está atada y su fe amarrada.
Cuando soltás tu fe, el cuerpo se libera y la mente se expande. Declarate sano, bendecido, próspero. Celebrá anticipadamente lo que vendrá a tu vida, y todo lo que declares creyendo, Dios te lo dará.  Dios honra a la gente de fe.
La mujer se sacó los prejuicios y buscó el  milagro creyendo que en Jesús lo encontraría.
Fe es poder, no son palabras.  No te unas a personas que no tienen poder aunque sepan la Biblia de memoria, Dios no bendice al que sabe sino al que cree y habla.
No importan la edad ni las circunstancias  hay nuevas oportunidades de parte de Dios.
        Debo ser un odre nuevo, una vasija nueva.  A los odres viejos Dios no los usa.
Dice la Biblia: “Si alguno está en Cristo nueva criatura es”, “Cantad al Señor un cántico nuevo.”
Todas las canciones de tu vida serán reemplazadas por canciones nuevas que  Dios te dará y que pronto saldrán a luz.
Isaías 48:6  “Te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que no conocías; cada mañana sus misericordias son nuevas.”
Ezequiel 36:26 “Te he dado un corazón nuevo, estamos revestidos del nuevo hombre, nos vamos para cielos y tierra nueva. Dios te cambiará la cabeza, el Señor será nuevo dentro tuyo.”
Tenemos sabiduría divina, un espíritu imbatible y fe para atraer el milagro.
Dios romperá toda discriminación hacia la iglesia, festejaremos con las personas que antes juzgábamos pero no seremos de ellos, tendremos la mentalidad del Salvador y compartiremos su amor.
Pastor Bernardo Stamateas