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6 de agosto de 2013

Cableado Espiritual por Bernardo Stamateas

Cableado Espiritual
por Bernardo Stamateas

Salmos 37:4: "Deléitate en El Señor, y Él te concederá los deseos de tu corazón".
¿Te gustaría ganar más dinero, viajar más, tener más trabajo pero también más tiempo libre? Tenés que tener deseos en tu corazón porque cuando no anhelás nada entrás en depresión. La depresión consiste precisamente en la ausencia de deseos, algo que no solo es frecuente en los adultos sino también en muchos adolescentes. Asimismo hay muchas personas que si bien tienen deseos, los cambian permanentemente. Por ejemplo, un día quieren prosperar pero al día siguiente se dejan estar; un día quieren viajar por todo el mundo y al poco tiempo ya no desean nada. Otras personas, en cambio, poseen deseos de poca intensidad y frente a la primera dificultad los abandonan. Tal sería el caso de un alumno que dejase la facultad porque el profesor lo mira mal o lo hostiga. Quienes tienen un deseo débil ponen excusas hasta que finalmente se dan cuenta de que aquel no era un deseo verdadero. Otro ejemplo lo constituye el que un joven quiera comprarse una moto y a la semana de haberla adquirido la deja abandonada en el patio. ¿Alguna vez te pasó?
El pasaje bíblico afirma que Dios quiere que tengas muchos deseos en tu corazón. Empezá a desear en tu área económica, en la salud, en la familia y en lo espiritual, porque hay una promesa del Señor por la cual te concederá tus muchos deseos. Lo hará porque es Él mismo quien los genera. Dice La Biblia que Dios genera el querer como el hacer por Su voluntad. Esto implica que todo lo que vos querés y hacés es la fuerza de Dios que Él ha activado en vos. Aprendé a desear en todas las áreas y no caigas en la trampa del enemigo que quiere hacerte creer que desear es pecado porque es una actitud egoísta. Recordá la palabra: "Deléitate en El Señor y Él te concederá los deseos de tu corazón".
Detrás de una mala conducta siempre hay un buen deseo. Robar, por ejemplo, es una acción negativa, pero detrás de este proceder hay un deseo que es bueno: obtener dinero. Mirar películas pornográficas o ingerir drogas son hábitos dañinos, pero lo cierto es que detrás de esas acciones hay un deseo positivo de obtener mayor placer. Del mismo modo mentir para no perder un empleo no es una buena conducta pero sí lo es el deseo de trabajar. Cada vez que conectes un deseo bueno con la carne, es decir, la naturaleza caída, vas a desarrollar una mala conducta. Sin embargo, si tu deseo es bueno y lo conectás con Dios, Él te lo cumplirá. El Señor nunca te sacará los deseos sino que hará que estos se conecten correctamente. ¡Llenate de deseos!
A continuación quiero compartirte tres llaves de oro para que apliques y hagas que este tiempo sea el tiempo de tus deseos cumplidos:
1. Tener en claro lo que querés.
La primera llave de oro consiste en que sepas lo que querés porque a Dios le encanta que tengas deseos en todas las áreas de tu vida. Te propongo que hagas el siguientes ejercicio: pensá por unos instantes en algo que no deseás y registrá lo que sentís; ahora pensá en algo que anhelás y prestá atención al sentimiento que te genera. Cuando pensás en algo que deseás te sentís bien; en cambio, cuando reflexionás acerca de algo que no querés terminás sintiéndote mal. Eso se debe a que Dios te hizo para que pienses en aquello que deseás. Cuando decís: "Quiero prosperar", "quiero estar sano", "quiero que me traten bien", activás emociones positivas, y al conectar ese deseo con Dios, Él te lo cumple. Mucha gente se siente mal porque siempre se enfoca en aquello que no quiere y activa emociones negativas: "No quiero enfermarme", "no quiero separarme", "no quiero estar mal", "no quiero ponerme a llorar". Por tal motivo es importante que siempre pienses en lo que querés y lo escribas. Por otra parte es importante que no confundas deseo connecesidad ya que tus únicas necesidades genuinas son respirar, alimentarte y dormir: el resto de lo que creés que necesitás en realidad son deseos: ¿Ya sabés lo que deseás? Yo deseo que en este tiempo prosperes, te multipliques y viajes. Deseo también que seas luz y sal, y que todo lo que hagas te salga bien.
2. No pensar en actividades sino en metas.
Si se rompió un portero eléctrico y el encargado del edificio debe resolverlo tiene que enfocarse en que dicho artefacto funcione. Cuando los vecinos le reclamen al encargado que el portero no funciona la expectativa de ellos va a estar en el resultado y no en las tareas que se hayan hecho para lograr el objetivo. De nada sirve que el encargado haya llamado al electricista o que él mismo lo haya intentado arreglar de múltiples maneras el portero, si luego no funciona. Muchas veces uno suele enfatizar las tareas que efectúa y relega los resultados a un segundo plano. Si, por ejemplo, sos vendedor y no alcanzás las ventas mínimas requeridas, tu jefe probablemente deseará que le des una explicación. Podés responder: "Estuve ofreciendo este producto durante todo el día, pero no vendí lo esperado porque estamos a fin de mes y la gente ya gastó su dinero...", pero lo cierto es que pese a todas las actividades que efectuaste, no alcanzaste la meta. Todas las excusas y explicaciones serán solo para mencionar las actividades que llevaste a cabo en tu intento frustrado de alcanzar tu meta. Supongamos que quisieras irte de vacaciones. Tomarte esas vacaciones serían tu meta; no obstante, bastaría con esperar unos instantes para que probablemente te inunden las excusas: "No tengo plata", "tengo que conducir muchos kilómetros porque es lejos", "no sé si voy a poder hacer las reservaciones". La gente mediocre habla de las actividades pero aquellos que son exitosos piensan en el objetivo. ¡Enfocate en la meta!
3. Ampliar tu cableado.
En el ejemplo del encargado que mencioné anteriormente, las tareas que él realizó para reparar el portero eléctrico serían su cableado cerebral. ¿Sabías que en tu cerebro hay cien mil millones de células que forman cableados o circuitos de pensamiento? Mediante dichos circuitos realizás una conducta y la repetís. Por ejemplo, Alejandra me contó que los circos le dan tristeza. Su cableado escirco=tristeza. Otros cableados podrían ser: milanesas=mamá, perfume=primera novia, arena=vacaciones. En el ejemplo del portero eléctrico, imaginemos que el encargado tiene tres conexiones: (1) llamar al electricista, (2) pedirle a alguien que lo arregle, y (3) tratar de arreglarlo él mismo. Este encargado probará una y otra vez estas tres opciones, tal vez en distinto orden, pero estará limitado a los tres circuitos que tiene en su cableado. Entonces, cuantos más circuitos tenga, es decir, cuantas más actividades realice mayor será la capacidad de efectuar la tarea y obtener un resultado positivo. Por eso, otra persona que desempeñara otras actividades para arreglar el portero eléctrico, seguramente tendría más éxito. Si el encargado le preguntase al encargado del edificio de enfrente cómo hace él para solucionar el problema, podría incorporar esas ideas y así ampliar su circuito cerebral. Lo cierto es que, lamentablemente, todos tenemos la tendencia a movernos dentro de los límites de nuestros circuitos y hacemos siempre lo mismo. Por ejemplo, ¿por qué no ganamos el doble de dinero? Probablemente porque no hacemos un esfuerzo para trabajar más o tal vez, porque no intentamos llevar a cabo lo que hacen quienes obtienen altos ingresos. Al proceder de esta manera no estamos ampliando el cableado sino repitiendo los mismos circuitos.
La fe consiste precisamente en que Dios te ensanche el cableado e introduzca en este nuevas alternativas. Por lo que mencioné anteriormente es fundamental que puedas ensanchar tu cableado, desafío que no resulta nada fácil. Según los expertos se requieren diez mil horas para que una persona esté en condiciones de cambiar su cableado. Dicho tiempo es el equivalente a los tres años y medio en los que Jesús estuvo junto a sus discípulos. Cuando asistís a la iglesia Dios te da promesas, ideas y principios para que ensanches tus posibilidades y te termine yendo bien. Pese a todo, eso no es algo fácil de conseguir. Si te dijera que pienses en el nombre de un país que empiece con la letra "D", seguramente la primera respuesta que te vendría a la mente sería la más común: Dinamarca. Según un estudio de una universidad inglesa, a la hora de leer es indistinto el orden en que estén las letras siendo lo único importante que la primera y última letra de cada palabra estén ubicadas en la posición correcta. Esto demuestra que leemos por los circuitos, por el automatismo del cableado cerebral.
Nunca evalúes tu vida desde donde estás sino desde el lugar donde querés llegar; en otras palabras, en base a lo que querés lograr. Tenés que expandir tu circuito hasta el último instante de tu vida. ¡Nunca dejes de incorporar alternativas nuevas!

Un hombre se acercó a Jesús y le dijo: "Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas", y Él le respondió: "Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza". Mediante esta respuesta extraña Jesús le estaba diciendo: "No me podés seguir porque tu circuito es muy pequeño. Si no ensancho tu cableado cerebral y espiritual vos me vas a seguir de acuerdo a tu circuito y no de acuerdo al mío". Jesús no tenía un solo punto de referencia como lo tienen las zorras o las aves. Por ejemplo, hay personas que no pueden verse a sí mismas haciendo un trabajo distinto al que hicieron toda su vida. Andar con Jesús implica salir de la comodidad, dejar de tener solo un punto de referencia para romper con las limitaciones de nuestro actual cableado y empezar a incorporar nuevos circuitos.
La Biblia cuenta que después de salir de Egipto y cruzar el Mar Rojo, las mujeres israelitas comenzaron a tocar las panderetas. ¿De dónde sacaron esas panderetas? ¿Acaso cuando estaban escapando pensaron en llevar panderetas? ¡Sí! ¡En su circuito cerebral estas mujeres tenían un punto llamado "gozo"! Dios quiere que expandas tu cableado e incorpores a tus neuronas el gozo para que hagas lo que hagas, pases por ese circuito de celebración tocando la pandereta.
Esta historia demuestra que las mujeres expanden el cableado más fácilmente que los varones, ya que Dios les dijo a ellas: "Cuando salgan de Egipto, lleven oro y vestido". Si alguien está sufriendo en un país lo único que le va a interesar es escapar sin preocuparse por el dinero. No obstante en el circuito de estas mujeres no solo estaba presente la idea de irse sino también de prosperar y de obtener placer. ¡Tenés que ensanchar tu cableado!
Cuando Moisés le pidió a Faraón que liberase al pueblo, La Biblia dice que Faraón los dejó salir. ¿Por qué La Palabra asegura que Faraón les permitió irse cuando en realidad fue Dios quien sacó a Israel de Egipto? Porque Moisés tenía que incorporar un nuevo circuito a su cableado: "La gente mala te va a ayudar". Expandí tu cableado porque hay personas malvadas que te van a bendecir; son los faraones que hoy te dicen que no, pero que mañana serán los primeros en decirte que sí.
Si hay algo que aún no tenés, es porque no ampliaste tu cableado. Si todavía no prosperaste, es porque la prosperidad no está incorporada dentro de tu circuito. Oseas dijo: "Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento", lo cierto es que este tuvo un cableado pero no lo expandió. Si todavía estás acorralado por las deudas, es porque ese cableado de finanzas todavía no creció. Recordá que son los resultados los que te dirán si efectivamente el cableado funciona o no.
Me he propuesto que todos los libros que escriba sean best seller. Si no lo logro será porque no habré ampliado mi cableado lo suficiente. Tu desafío es que anheles lo que quieras y te enfoques en la meta que te propongas alcanzar. No te concentres en las tareas, estas son solo tu cableado.
Habrá algunos circuitos que te serán útiles hoy pero que mañana ya no te servirán, por eso necesitás expandirte más y más. Cuando Moisés iba caminando vio una zarza ardiendo y se preguntó sorprendido: "¿Qué es eso?". Tras hacerse ese cuestionamiento Dios le habló desde la zarza. Leí un comentario rabínico al respecto que explica el motivo por el cual el Señor le habló a Moisés desde allí. La conclusión a la que llegó el comentarista es: "Cada vez que cuides a una oveja o hagas algo por alguien vas a ver a Dios hablándote". ¡Dios estaba ampliando el cableado de Moisés!
¿Sabés quién fue la persona que hizo los instrumentos, el altar del pacto y demás elementos que había en el tabernáculo que Dios le mandó construir a Moisés? Betzael, un chico de tan solo trece años de edad. Él fue el encargado de hacer todos los objetos sagrados del tabernáculo porque Moisés tenía que incorporar en su circuito a los jóvenes. Hay mucha gente que no tiene ese circuito y hace todo sin pedir ayuda a otras personas porque no ampliaron el cableado. Moisés ya era anciano pero decidió no quejarse ni quedarse dentro del mismo circuito sino que le pidió ayuda a este joven. Él podía haber hecho el tabernáculo por sí mismo, pero Dios le dijo que tenía que solicitar ayuda y así puso en Moisés un nuevo punto en su circuito. Dios te va a cambiar el cableado y te lo va a expandir todos los días hasta que Cristo venga.
Los neurólogos descubrieron un fenómeno que se conoce como neuroplasticidad mediante el cual cada vez que aprendés algo, tu cerebro cambia. Resultó ser errónea la frase que dice: "El saber no ocupa lugar", dado que el conocimiento no solo ocupa determinado espacio, sino que además te cambia el cerebro. Quizás hoy tengas que cambiar el cerebro e incorporar a tu circuito la prosperidad o la idea de que la bendición también puede venir de parte de gente malvada.
Dios está con vos, saldrás de tu Egipto con oro, tendrás vestido, placeres y vas a necesitar pedir ayuda porque no podés hacer todo vos solo. Habrá gente joven preparada para ayudarte a hacer tu tabernáculo. "Deléitate en el Señor y Él te dará los deseos de tu corazón".
Deseo que seas prosperado, que avances, que seas un gran líder y que tengas salud. Deseo que camines en victoria, que en tu casa reine el amor, la paz y el gozo. Enfocate en la meta, no en las actividades. ¡Lo vas a lograr! Eliminá las excusas, dejá de hablar de lo que hiciste y de lamentar lo que no hiciste. Decile a Dios: "Señor, te pido que guardes mi espíritu y pongas circuitos nuevos. Dame una fe renovada, nuevas promesas y conexiones. Que se seque todo en lo que me está yendo mal y que venga todo lo nuevo, lo bueno, lo puro, lo que es de alabanza y esté en mi corazón". Declaro un tiempo de expansión y de sueños cumplidos. Lo que pises será tuyo, lo que toques tendrá vida, lo que hables avanzará y todo lo que hagas te saldrá bien.
Dice esta frase cuyo autor se desconoce:
La piedra en el camino
El distraído tropezó con ella
El violento la utilizó como proyectil
El emprendedor, construyó con ella
El campesino, cansado, la utilizó de asiento
Para los niños, fue un juguete
Drummond la poetizó
David, mató a Goliat
Y Miguel Ángel le sacó la más bella escultura
¡En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra sino en el hombre!
No existe "piedra" en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.





¿Qué vas a hacer con tus piedras? Expandite, animate a intentar nuevos caminos y a preguntarle al que tiene el circuito más grande que el tuyo. Ahí donde no pudiste hablar expresarás palabras de Dios que nunca estuvieron en tu metro cuadrado.
Un hijo de Dios es como la ficha de un juego de damas: al principio solo puede moverse un casillero por jugada. Sin embargo, cuando llega al otro extremo del tablero puede saltar espacios y moverse con mayor libertad. Del mismo modo, cuando llegues a tu sueño Dios te va a hacer saltar y volar, pero mientras tanto, jugada a jugada, Él expandirá tu mente y ensanchará tu corazón. Amén.

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