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6 de agosto de 2013

Estoy hecho para más por Alejandra Stamateas

Estoy hecho para más
por Alejandra Stamateas

Isaías 49:1-2: "Escúchenme, costas lejanas, oigan esto, naciones distantes: 
El Señor me llamó antes de que yo naciera,
en el vientre de mi madre pronunció mi nombre.
Hizo de mi boca una espada afilada,
y me escondió en la sombra de su mano;
me convirtió en una flecha pulida,
y me escondió en su aljaba".
Es frustrante cuando uno necesita información o quiere avanzar en la vida y te dan ese tipo de respuestas que te frenan como: "Todas nuestras líneas están ocupadas. Por favor, intente más tarde".
Imaginate que viniera este mensaje directamente del cielo: "Soy el ángel Gabriel, Dios no lo puede atender en este momento porque está resolviendo la crisis en Medio Oriente. Por favor, intente más tarde" o "Dios lo bendecirá, pero llame mañana; por hoy se acabaron las bendiciones ya que hay mucha demanda". ¿Te gustaría que Dios te contestara así? A veces pensamos que Dios nos da esta respuesta. Queremos que Él nos dé lo que le estamos pidiendo, quizás anhelamos tener éxito o avanzar en algún área de nuestra vida porque creemos que estamos en el momento justo, pero internamente sentimos que Dios nos pone en espera. ¿Te sentiste alguna vez así? Eso le pasó a una mujer cananea que fue detrás de Jesús y empezó a gritar: "Señor, hijo de David, ¡ten misericordia de mí!", pero El Señor no le respondió.

¡Qué desagradable que tengas una necesidad y que Jesús no te esté dando importancia! ¿Te enojás cuando querés algo y Jesús parece hacerse el desentendido? Es interesante entender que el silencio de Jesús es un silencio que dice muchas cosas, un silencio que habla. En la historia de Lázaro, el Señor se presentó después de cuatro días que Lázaro había muerto. Las hermanas de Lázaro le dijeron a Jesús: "Ya llegaste tarde, Lázaro hiede". El término "heder" es un verbo que significa "despedir un olor muy malo y penetrante". Las hermanas le estaban diciendo a Jesús que el cuerpo de Lázaro ya tenía olor a podrido. Muchas veces sentimos que Dios llega tarde, que cuando lo necesitamos Él no aparece o aparentemente no nos contesta. ¿Por qué Dios actúa de esta manera? Porque El Señor nos hace entrar en un proceso. ¡Y a nosotros no nos gustan los procesos! Preferimos los milagros, porque a diferencia de los procesos que implican un sacrificio, estos vienen sin ningún esfuerzo de nuestra parte. Un predicador contaba que a su hijo adolescente le gustaba el fútbol, pero cuando iba a la cancha el entrenador nunca lo ponía a jugar. Llorando desconsoladamente le planteó la situación al padre quien le respondió con firmeza: "El entrenador no te convoca para jugar porque no servís para eso. Si pasaras menos tiempo frente a la computadora y entrenarás con mayor frecuencia, tu desempeño mejoraría y te elegirían para jugar el partido". Decite a vos misma: "¡Quiero hacer más! ¡Estoy preparada para eso!", y así Dios te va a hacer entrar en lo que se conoce como la ley del proceso. Isaías 49 se refiere a este fenómeno y expresa que: "Sos flecha en las manos de Dios; Él tiene todo un proceso hasta convertirte en una flecha pulida". Una flecha es utilizada en una batalla, pero para eso tiene que pasar por un proceso.

1. "El Señor me llamó antes de que yo naciera, en el vientre de mi madre pronunció mi nombre".
Dios te llamó antes de que nacieras y en el vientre de tu madre pronunció tu nombre. Los estudiosos dicen que mientras estamos en el vientre de nuestra madre se va construyendo una biografía oculta que a medida que uno va creciendo empieza a aflorar. Una particularidad de esa biografía oculta es que Dios comienza a llamarte por tu nombre y junto con este viene incluido tu propósito. No sólo viene tu llamado sino que además conocés quién es tu dueño ya que Él te dice: "Te puse nombre, vos sos mío".
Es importante que sepas que no sos un accidente sino que le pertenecés al Señor. Al principio, Moisés no tenía muy en claro el llamado que Dios le había dado. Un día se metió en el medio de una disputa entre dos judíos y uno de ellos le preguntó: "¿Quién te puso por juez sobre nosotros?". Moisés tuvo miedo porque no sabía que Dios lo había puesto por juez y que iba a ser un líder. Sin saberlo estos hombres le estaban profetizando el destino. Dios te dio un nombre y un propósito, sos de Él y por ende, ¡estás hecha para mucho más!

2. "Hizo de mi boca una espada afilada" 
Esta frase implica el momento en que Dios te capacita y trabaja tu boca para enseñarte a hablar fe, el lenguaje celestial. Como dice Pablo: "Quiero que abran sus ojos espirituales para que se den cuenta que tienen un llamado, un propósito. No han nacido solamente para levantarse a la mañana, cepillarse los dientes, ir al trabajo y volver dormir. Tampoco nacieron solamente para asistir los domingos a la iglesia o tener hijos. Yo le pido a Dios que puedan ver cuál es el llamado que tienen y la herencia que les ha dado". Tenés una herencia que podés usar como quieras.
Una mujer multimillonaria que estaba a punto de morir le dejó a su empleada un papel y le pidió que lo guardara. Como no sabía leer o escribir esta mujer pensó que el regalo de su jefa era una poesía, por lo que una vez que ella falleció, decidió colgar el papel en un cuadrito. Al cabo de un tiempo una amiga entró en su casa y sorprendida al ver el papel le dijo: "¡Esto no es una poesía! ¡Esta es una copia del testamento de tu jefa! ¡Te dejó a vos toda su riqueza!". Del mismo modo, La Biblia es nuestro testamento y solo con leer el Salmo 23 vas a poder disfrutar de toda la herencia y bendición que Dios te ha dejado. A veces Él hace silencio para que seas arriesgado, para uses Su herencia y tomes de la bendición que ya te dio. ¡Tenés que servirte de la mesa del Señor que está puesta para vos! Muchas veces le pedimos algo a Dios y Él nos responde, como lo hizo con Moisés, que ya nos dio la bendición que estamos pidiendo, sin embargo nosotros insistimos en ponemos en el rol de víctima.

Hace un tiempo una mujer me pidió que ore por su esposo para que consiguiera trabajo. Le consulté si ella tenía empleo y como me dijo que no, le sugerí que buscara, ya que tenía la solución a su problema mucho más cerca de lo que ella creía. Al igual que cuando alguien te pide que le alcances la sal en la mesa teniendo el salero al lado y le pedís que lo tome por su cuenta, hay una bendición que tenés que tomar. Dios suele hacerse el distraído y aparenta que no te responde, pero Su silencio te dice: "¡Quiero que seas arriesgado y que vayas a buscar lo que ya te di!".

3. "Me escondió en la sombra de su mano" 
Dios te esconde, por primera vez, en la sombra de su mano porque en ese lugar el enemigo no te puede tocar. Dios no te deja ir porque todavía te falta algo para dominar en tu vida y lograr el propósito. Quizás te enojes porque creés que sos la persona indicada, quizás digas: "¡Yo podría hacerlo mejor que esa persona que está ahí!, ¡soy más inteligente, a mí me corresponde!". No obstante Dios te dice: "Te estoy escondiendo en la sombra de mi mano porque no te quiero exponer aún". Hay ciertos ámbitos en donde El Señor todavía no te va a exponer porque no estás listo, y Él no te va a soltar antes de tiempo. Esto es lo que le pasó a Ana cuando quería ser madre y Penina, quien ya tenía un hijo, se burlaba de ella. Dios te cuida del enemigo y también te cuida de vos mismo. Él quiere que adquieras dominio propio y pulas ciertas áreas en tu vida para que cuando te ponga en el camino correcto no te equivoques, no te frustres ni eches a perder todo. Tener dominio propio es conquistarse a sí mismo, es decir, ser tu propio dueño, porque si otro es tu dueño siempre terminarás trabajando para esa persona. El Señor quiere que seas dueño de tu carácter, de tus impulsos, de tus debilidades y de tus ideas. Dios quiere que tengas dominio propio en tu vida espiritual, que no dependas de otro para que te motive y declares que tu vida espiritual va de gloria en gloria y de poder en poder. ¡El Señor quiere que seas un cristiano de alto impacto!

Una persona es madura cuando logra incorporar en su vida el "basta" y el "vamos". La primera palabra implica poner un freno aun a uno mismo: "¡Basta con esto que me está dañando!"; "¡basta con esta actitud que me está lastimando!". Si otro tiene que decirte: "Basta, no hagas eso, no vayas allá, no te juntes con esa persona", aún te falta madurar. Para alcanzar la madurez también tenés que aprender a incorporar el segundo término: "vamos". Esta palabra te sirve para automotivarte. Si sabés usar el "vamos", no vas a necesitar que nadie te motive. Es posible que ninguna persona te diga que estás haciendo las cosas bien, pero vos igual decís: "¡Vamos para adelante! ¡Yo soy maduro y sé lo que Dios me prometió!".

Tenés que preguntarte qué es lo que hace que abandones un proyecto. Quizás tenías fuerza y estabas motivado, pero alguien te miró mal o te acobardaste porque requería mucho esfuerzo y lo dejaste. ¿Te pasó alguna vez que no pudiste cumplir con tu palabra? En ambos casos lo que se necesita es que trabajes en tu dominio propio. ¿Qué es lo que no podés dejar que te hace mal? ¿El cigarrillo, una comida inapropiada para tu dieta, la droga? Dios quiere trabajar en tu carácter, en tu interior, porque Él ya te dio un propósito que nunca te va a quitar porque es eterno. Ese destino lo sopló mientras estabas en el vientre de tu mamá y Él desea que lo vivas, lo disfrutes y no te sientas un fracasado. El Señor no quiere que pongas excusas, que sientas que no podés, al contrario, Él quiere que digas: "¡Sé que lo voy a lograr, porque estoy para más!".
Dios te llamó, te bendijo, te enseñó a hablar fe y te escondió en la sombra de Su mano, pero el proceso no termina ahí, todavía te resta dar el último paso del cual nos ocuparemos a continuación.

4. "Me convirtió en una flecha pulida, y me escondió en su aljaba"
Dios te esconde en Su mano, te toma y te pule, pero luego te vuelve a esconder, esta vez en Su aljaba. Tal vez digas: "Señor, ya tengo cuarenta y siete, ¿hasta cuándo me vas a tener escondida?" o "si ya me formaste, soy un experto en este ámbito"; no obstante Dios te guarda, y lo hace en la aljaba, que era lugar donde los guerreros llevaban las flechas. En las batallas, los guerreros tomaban una flecha de la aljaba y apuntaban al blanco. Cuando El Señor te esconde por segunda vez estás listo para dar en el blanco. Ese es el momento justo donde Dios te dice: "Ya hice todo lo que tenía que hacer con vos para que puedas conquistar tu propósito. No se trata de que seas perfecto sino de que ya estás preparado para que te lance y des en el blanco.
Tal vez en el silencio de Dios no encontrás respuestas, pero eso no quiere decir que Su silencio sea indiferencia. Dios quizás se calle y no hable con vos pero te está guiando. ¡Hay una guía de Dios!
David, el dulce cantor de Israel, tenía el sueño de construirle una casa a Dios. No obstante la preparación que tenía David y los medios económicos con los que contaba por ser rey, el Señor no le daba permiso para construir la morada majestuosa que él quería levantarle. Entre las diversas razones por las cuales Dios se negaba, la más importante fue que a Él le gustaba muchísimo la forma en que David lo adoraba: "No te voy a hacer perder el tiempo construyendo. ¡A mí me gusta lo que estás haciendo y cómo lo haces!".
No pierdas tiempo construyendo otra cosa cuando a Dios le gusta lo que construiste en tu corazón.

A veces Dios hace silencio porque le encanta lo que estamos haciendo y no quiere que cambiemos. ¡A Él le gusta como le cantas, cómo le hablás, cómo te dirigís a Él y el amor que le tenés!
Movete al ritmo del Señor, obedecé Sus tiempos aunque no los entiendas, aunque te de bronca o creas que sos el mejor. Cuando te vea listo, Dios te meterá en la aljaba y dirá: "¡Ahora sí estás listo para que te pueda exponer!". Todos vamos a ser expuestos porque tenemos un llamado, un propósito que cumplir. Vas a tener la victoria porque no vas a ser lanzado por tu jefe ni por tu pareja ni por tus hijos, sino solamente por Dios. ¡Será Su Mano quien te lance y te exponga!
Hace un tiempo me llamaron para comunicarme que cancelaban un programa que tenía en televisión. ¡Yo creía que había empezado un camino en ese medio y me cancelaban mi programa! ¡Qué bronca tenía! Pero el Señor me tenía escondida. Aún yo no estaba preparada para los ataques del enemigo. Tiempo después ocurrió algo sorprendente. La misma persona que me había llamado por primera vez se volvió a comunicar conmigo para proponerme hacer un show de una hora, ya no solo para ser transmitido en Argentina sino para distintas partes del mundo. Emocionada dije: "¡Señor, valió la pena esperar! ¡Gracias y perdón!". En un pasaje Dios dijo: "No quiero que solo seas mi siervo o que restaures a las tribus de Jacob. Te pongo ahora como luz para las naciones a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra". ¡Dios tiene para vos un sueño aún más grande que lo que vos le pedís!
David murió luego de haber servido a su propia generación conforme al propósito de Dios. El Señor se refirió a Él como "un hombre conforme a Su corazón", porque David dedicó su vida a cumplir el propósito que Él le había dado.
Sos como una flecha que si estás pulida es porque te encontrás en la aljaba. Preparate porque en cualquier momento Dios te toma en Su mano y te lanza al blanco correcto. Vas a conquistar el llamado que el Señor puso en tu corazón, ¡apasionate por cumplirlo! Tenés un nombre que Dios soltó en el vientre de tu mamá, pero también tenés un destino. ¡Recordá que le pertenecés solamente a Él!

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