Parecida...¡pero diferente!

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16 de julio de 2008

No esperes nada de nadie




La fuente de mayor satisfacción y la de mayor frustración viene por
gente. Nadie tiene problemas con su perro o su gato, todos los problemas que tenemos son interpersonales. Por eso, he decidido no hacer vínculos almáticos
con nadie.
Los vínculos del alma son: mente, voluntad, emociones; es un vínculo afectivo, intelectual, pegajoso; donde te juntas con alguien, le cuentas todo lo que te pasa, te haces amigote: “Salimos juntos”, “comemos juntos”. Por eso cuando lo lastiman dices: “Mi amigo me falló”. “Yo que le conté todo, ahora me falló, me clavó un puñal”. Por eso, no espero nada de nadie.
La gente se frustra cuando espera algo de alguien: no esperes que te llamen, ni que te amen, ni que te pregunten como estás. No esperes nada de nadie y serás libre de la gente.
Todo lo que la gente te dé es un “bonus”, es un extra, recíbelo pero no esperes nada porque nadie te debe nada. No esperes nada de tus hijos, ni de tu pareja, ni de tus amigos. Todo lo que recibas es un extra.
Nadie tiene el deber de entenderte, nadie tiene por qué hacer lo que tú quieres, nadie tiene por qué ayudarte, no esperes nada.
Tu fuente es Dios y todo está dentro tuyo. Todo lo bueno que te den, recíbelo, acéptalo, disfrútalo pero no esperes nada de nadie y serás libre para que nadie nunca más te lastime Tu futuro está dentro tuyo, tu victoria está dentro tuyo. Un amigo lo único que puede hacer es abrirte la cabeza para que te des cuenta pero todo tu logro, toda tu bendición y todo tu éxito te corresponde solamente a ti .
No busques en los demás lo que te falta.
Y otra cosa, tampoco trates de cambiar a nadie.
Porque no puedes cambiar a nadie; cuando quieres intentarlo terminas frustrado. Cuando una persona no trata de cambiar al otro, el otro se siente en libertad para empezar a cambiar.
Tú decides tu estado de ánimo, ser feliz es una decisión que tú tomas; decides que alguien te moleste o que no te moleste, tienes autoridad.

Reflexionando día a día sobre todas estas cosas, aprendí a que nadie más influyera sobre mí.

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