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28 de octubre de 2011

El Acoso POR BERNARDO STAMATEAS

El Acoso POR BERNARDO STAMATEAS
Pasaje bíblico: Jueces 16:4-17
El acoso es un espíritu demoníaco y analizaremos su manera de actuar e influencia sobre las personas.
El acoso es el deliberado maltrato verbal de una persona hacia otra, un bombardeo psicológico que produce el exterminio emocional y espiritual.
El acoso sucede durante un tiempo prolongado y el acosador degradará y maltratará a su víctima sistemáticamente.
Acoso viene de “acuso”, de acusación y el mayor acusador es el diablo. En la Biblia dice: “él acusa de día y de noche a los hijos de Dios.”
Test para descubrir si hemos sufrido o estamos sufriendo acoso moral.
(Responder “Sí” o “No”)
1° ¿Me acusan injustificadamente de incumplimientos, errores o fallos?
2° ¿Recibo críticas y reproches por cualquier cosa que haga?
3° ¿Se amplifican y dramatizan de manera injustificada mis errores pequeños?
4° ¿Intentan aislarme de mis compañeros asignándome otros trabajos?
5° ¿Se burlan de mí o hacen bromas ridiculizando mi forma de hablar, de andar o de vestir?
6° ¿Recibo feroces o injustas críticas sobre aspectos de mi vida?
7° ¿Recibo amenazas por escrito, por teléfono, vía mail, MSN, etc.?
8° ¿Se hacen bromas inapropiadas y crueles acerca de mí?
9° ¿Inventan y difunden rumores y calumnias acerca de mí?
10° ¿Limitan, intencionadamente, mi acceso a cursos, promociones o ascensos en el trabajo?
Si contestaste uno o más “Sí”, estas padeciendo  acoso.
El único objetivo del acoso es la destrucción y el acusador aplicará distintas técnicas y estrategias. Puede ser,
Acoso moral: cuando grita o insulta, a solas o en grupo, asignando tareas imposibles de lograr, atacando o descalificando lo que haces o decís.
Maltrato verbal: mediante amenazas, calumnias, destruyendo la reputación, aislando a otras personas, presionando para cambiar horarios, sueldos o tareas; atacando la religión o las convicciones, poniendo gente en contra o difundiendo el chisme.
El nombre espiritual del acoso en la Biblia es, el espíritu de Dalila.
Dalila acosó consecuentemente a Sansón para robarle lo más preciado que él tenía: la vida de Dios. 
El espíritu de acoso trabaja adormeciendo a la persona, que recién se dará cuenta que es acosado al año o año y medio de padecerlo.
El acosador vendrá primero con palabras lindas, con seducción, con reconocimiento, pero lentamente irá introduciendo descalificación, gritos e insultos. Entonces  la víctima queda como adormecida  y se pregunta: ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Qué es lo que hice mal?
O, de lo contrario, minimiza la situación:
“¿En qué trabajo no te quieren serruchar el piso?”; “Bueno…, no es nada, en realidad estaba muy enojado y por eso me trató así.”
El acosado se siente confundido interiormente y experimenta culpa y vergüenza.
El acoso apuntará a dos áreas: el hacer y el ser.
El hacer
El acosador descalificará, cuestionará, rebajará todo lo que hagas, dirá: "Estás mal sentado", " Te pusiste mal la peluca”, "¡Qué ignorante!"
Su objetivo es quebrar la estima y una acusación constante logra deshacerla.
El ser
Desvalorizará tu motivación, inventará malas decisiones para llenar de culpas y malestar.
En sicología, ese mecanismo se llama “satanización”: quiere hacer creer que sos lo que nos sos, una mala persona.
Lentamente te aislará de los que querés, de quienes te pueden ayudar y se unirá a otros para armar sus propios bandos.
Dalila no estaba sola, Judas tampoco  trabajó solo, porque el espíritu de acoso siempre trabaja con personas (unos se ven y otros no se ven) hasta romper la imagen pública de la víctima.
Test para saber si somos candidatos al acoso.
1° ¿Sos una personas idealista?
2° ¿Sos más perfeccionista que la mayoría?
3° ¿Tuviste éxitos profesionales reconocidos?
4° ¿Te estás recuperando de una enfermedad?
5° ¿Tenés un jefe incompetente o estúpido?
6° ¿Sos una amenaza para la ambición de otra gente?
7° ¿Sos de acción?
8° ¿Tenés más de cuarenta?
9° ¿Sos popular o conocido por mucha gente?
Todos los que tienen estas características son candidatos a ser acosados.
1- Estas llamado para el éxito, siempre alguien te va a acosar.
El éxito es la herencia que Dios nos dio, seremos luz en medio de la oscuridad y, no importa lo que hagamos, estamos
bendecidos y muy favorecidos, y todo lo que toquen nuestras manos se transformará en bendición.
Cuando lleguemos a la cima de determinados sueños, gente acosadora se levantará y querrá descalificar nuestro hacer y  ser.
Dalila era del Valle de Sorec, y la Biblia lo especifica porque fue el lugar donde Sansón
almorzaba y tuvo sus mejores victorias.
En el lugar de tu éxito, se levantará una Dalila o alguien con espíritu de acoso, para destruirte. ¡Preparate!
Los acosadores buscan a la gente que es querida, que tiene capacidades y reconocimiento público.
Dalila no buscó a Sansón porque era un hombre común sino porque tenía fuerza, logros, tenía a Dios y no se adaptó a la tarea encomendada el Señor.
Aquel que se revela a los ritos legalistas, no se sujeta al autoritarismo, tiene una actitud destacada y no contamina su corazón con pecados es elegido para ser acosado.
El acosador busca acosar por envidia.
El acosador tiene su corazón destrozado por tu éxito, siente rabia porque formaste una familia, recuperaste a tus hijos para el Señor,  detesta que tengas trabajo, odia que te congregues, que te reconciliaras con tu marido, todo por envidia.
Los que investigan la personalidad del acosador dicen que no puede asumir su
ignorancia, no sabe decir: “No sé”, ni “Enseñame” y, como no puede reconocerlo para crecer, busca al que tuvo logros para destruirlo.
La envidia es diabólica.
En Génesis leemos que Caín mató a Abel por envidia, una ofrenda es la que produjo un homicidio entre dos hermanos.
A Jesús lo entregaron a la Cruz (en lo humano) por envidia.
Mateo 27: 17-19  dice: “Y Pilato sabía que Jesús había sido entregado por envidia”.
Es como si Pilatos expusiera a Barrabás y preguntara: Éste es el que violó a tu hija; el que robó y mató a tu familiar cuando asaltó tu negocio; es el terrorista, el violador, el mentiroso y acá está Jesús quien le dio de comer a la multitud, que habló de amar a Dios y al prójimo como a sí mismo, que dijo: Mi paz os dejo, mi paz os doy y Todo es posible con fe. ¿A quién quieren que suelte?
Y la respuesta fuera: “Suelta al que violó a nuestras hijas.”
Mucha gente prefiere convivir con Barrabás antes que tomar la mano del Señor. Padres que prefieren a sus hijos en la droga antes que en la iglesia. Por envidia.
2- Debo enfocarme en el sueño y nadie me lo sacará.
Dios te ha separado para cosas grandes, desde tu nacimiento hizo un pacto, que  aquel que toque tu vida, tocará la niña de sus ojos.
Nadie tiene que sacarte del propósito, hay una fuerza sobrenatural que te fue dada y los ángeles de guerra te acompañan.
 Hay un espíritu de vida en vos, recuperá el sueño que Dios puso antes de nacer ¡no te distraigas!
El sueño atrae la provisión,  determina con quién te juntás y quienes serán tus mentores.
Cuando Sansón se desenfocaba cometía errores y al volver decía: “Nací para matar filisteos”, entonces recuperaba sus fuerzas.
Si Dios está contigo, ¿quién en contra de ti?
3- Debo aprender  ahora.
Hay dos maneras de aprender: obedeciendo lo que Dios dijo o, apartado de Él y a través de la experiencia.
Desde su nacimiento Sansón era nazareo, por lo tanto no debía tomar vino, debía guardarse para Dios pero hizo todo lo que quiso.
Mientras Sansón mató a un león, se acostó con muchas mujeres, jugó con Dalila, Dios no intervino; pero hubo un momento, donde le cortaron el cabello, y ahí sí, Dios dijo: “¡Basta!”
Sansón se levantó pero la presencia de Dios ya se había apartado de él. Sin fuerza fue como cualquier otro  hombre, le sacaron los ojos, lo ataron a una piedra de molino y lo  hacían dar vueltas. Tres mil personas se burlaban de él y, mientras daba vueltas, Sansón aprendió, dijo: “Señor yo nací para cosas grandes”.
Pidió a un muchacho que lo acercara hasta  las dos columnas principales que sostenían el templo, se apoyó en ellas y clamó: “Señor dame fuerzas por última vez y muera yo con ellos.”
Aprendemos por revelación o por cabezones.
El principio de la sabiduría es el temor a Jehová.
“Temor de Dios” es aprender cuando estamos bien, cuando tenemos los ojos, las manos, los sueños, la unción y no cuando tocamos fondo.
Oímos testimonios que nos hacen llorar, personas que llegan casi hasta la muerte para aprender, y nos preguntamos ¿tenían que llegar hasta tal punto? ¿No podían haber aprendido antes?
Si la palabra de Dios está en tu corazón no necesitás que nadie te vigile, sólo debes aprender.
Aprender significa que, cuando oís la palabra “adulterio”, “fornicación”, “pornografía”, “mentira”, “robo”, sepas que es pecado y te apartes de él, porque si no lo haces, aprenderás cuando sea tarde.
Odre nuevo es el que se deja enseñar, y no repite lo viejo.
Si aprendemos por revelación duele menos, por eso debemos tener los oídos abiertos para oír la voz de Dios.
Las palabras que oímos determinarán nuestra derrota o victoria.
4- Disfrutá y gozate en todo lo que haces.
Dalila acosó de tal manera a Sansón que su alma empezó a angustiarse.
De esa manera Satanás quiere estrechar tu mente, angustiar tu alma para que pierdas la visión.
Sansón fue reducido a mortal angustia.
El diablo es el acosador porque fue rechazado primero por eso rechaza, descalifica, aísla, porque a él nadie lo quiere.
Nuestra lucha no es contra la gente sino contra principados y potestades de maldad.
5-  Me alejaré de los que me rebajan y juntaré con los que me fortalecen.
Sansón caminó solo, no le contó a nadie lo que le pasaba.
Cuando recibas acoso sistemáticamente buscá a tu mentor, no te calles, que no sea un secreto.
Me preguntaba dónde estaba el mentor de Sansón porque Timoteo tuvo a Pablo, Otoniel a Caleb, Josué a Moisés, Ester a Mardoqueo. Y el Espíritu Santo me reveló que Sansón tenía un mentor pero que él no pudo verlo porque miraba a la gente equivocada.
Liberándote de la gente que te lastimó verás que hay mucha gente a tu alrededor que te ama.
Hay gente designada para caminar con vos hacia el sueño de Dios.
No reacciones con ira porque es lo que desea el acosador sino con sabiduría y con el Espíritu Santo. Enfrentá los problemas pero otras veces declará a tu mentor lo que te está ocurriendo.
En tu comunión con Dios hay algo que es un secreto y es lo que te da fuerzas: una tarea, una canción, una manera de orar, un pasaje bíblico, congregarte, algo personal.
Le pagaron muchísimo dinero a Dalila por entregar a Sansón, el equivalente a un sueldo durante quinientos cincuenta años.
La unción que tenés vale un precio muy alto  pero no la podés vender, alguien está buscándola.
Naciste con un propósito, tu nacimiento fue sobrenatural y Dios lo anunció.
Cuando Satanás te rompa, no temas  porque aún en el pozo más profundo y sin ojos, volverá a crecer tu unción, recuperarás todo lo perdido porque tenés un llamado de Dios, un propósito.
No seremos como Sansón que tuvo que perder todo para despertar.  Declaremos:
Diablo no importa el precio que pusiste por mi cabeza, mi casa y yo serviremos a Jehová, por cuatro generaciones, traeremos bendición y la tierra sabrá que Jesucristo es el Señor.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, caerán miles y diez miles mas a mí no me tocarán, porque estoy con el escudo de la fe, tengo la Palabra que es la espada y todo lo que toquen mis manos me saldrá bien.
Me vuelvo contra todo espíritu de venda mágica y manipulación, ato y reprendo el espíritu de Dalila y de acoso.
Diablo, has sido descubierto y una vez más te pongo bajo mi pies, declaro que estás derrotado, despojado sobre el pueblo. Amarro todas tus estrategias, maldigo y te mando al abismo en el nombre de Jesucristo; estás vencido y no nos podés tocar, la sangre de Cristo está en nuestra puerta y por mil generaciones te haremos frente.
Padre inúndanos con tu unción.
Decretamos que lograremos los sueños que nos has dado, seremos como las águilas. Hablamos victoria.
Me desato de la culpa, de la vergüenza, del espíritu de condenación, libero el espíritu de odio y angustia.
Soy coronado  de misericordia y favor, recibo  la unción del gozo, con el fuego del servicio, el amor que lleva a amar más al Señor y declaro sabiduría para lograr todo, porque el que comenzó la obra la terminará.
Desato avivamiento.
Que tu oración sea:
Señor quiero ser un vaso nuevo, saco de mi todo lo que aprendí hasta ahora. Dame cosas nuevas y enséñame a hablar la fe de una nueva manera.
Por Bernardo Stamateas


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