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28 de octubre de 2011

Preparándome para mi próximo gran momento. POR BERNARDO STAMATEAS

Preparándome para mi próximo gran momento. POR BERNARDO STAMATEAS
Génesis 41: 41-46
Todos hemos tenido una experiencia buena, un gran momento, una situación que capturamos y fue una gran bendición.
También todos tenemos un gran momento que está por venir y debemos prepararnos.
Si nos preguntan: ¿Cómo estás? Respondemos: “Luchando”. Siempre estamos peleando el hoy en vez de prepararnos para el próximo gran momento.
Jesús dijo: “Si vas a la guerra, tenés que sentarte a planificar no sea que el enemigo esté mejor equipado y te derrote”.
Hemos perdido grandes momentos en la vida por no estar listos, por eso debemos prepararnos para que la próxima batalla sea un gran momento. ¡Planificá!
Ante el gran momento experimentarás tres cosas:
  1. Ansiedad. Siempre sobreviene ante lo  nuevo.
  2. Miedo. Podemos manejar lo conocido pero hay miedo ante lo desconocido.
  3. Imprevisto.
Jesús empezó a hablar de la cruz a sus discípulos un año y medio antes de morir, se estaba preparando para ese momento.
José estaba preso y un día el faraón tuvo un sueño, lo llamó para que se lo interpretara, y luego puso en sus manos todo, nombrándolo segundo en Egipto; y no fue una casualidad porque José estaba preparado.
Que el próximo gran momento te encuentre preparado para tomarlo, aunque no sepas cuando vendrá.
¿Cómo prepararnos para el próximo gran momento?
1º- Observando opciones  y alternativas.
En una competencia, un corredor no irá directamente a competir por el premio final sino que se ira entrenando durante mucho tiempo para prepararse para la carrera olímpica.
Los argentinos no tenemos el hábito de la preparación, nos encomendamos diciendo: “Que sea lo que Dios quiera”, y eso esta mal.
Practicá la situación antes de que se presente.
Tiger Woods ganó un premio de nueve millones de dólares como golfista, pero  practicó desde los cinco años preparándose para el gran momento.
Por ejemplo si vas a tener una entrevista practicá antes la manera como hablarás, qué dirás. Entrená con anticipación las respuestas a las posibles preguntas.
Preparate y ensayá alternativas.
No seas ningún improvisado, preparate para lo peor y lo mejor y ante el imprevisto saldrás airoso, eso es sabiduría divina.
2º- Desactivando el pasado.
Cuando entremos al gran momento algo del pasado se activará queriéndolo robar. Por ejemplo,
- Rebeldía. La persona que no se sujeta a nadie,  tiene problemas con la autoridad porque no se relacionó bien con su padre.
- Miedo al rechazo. (José lo había resuelto.)
- Culpa. “No sé si debo”, “No sé si puedo”, y tiene que ver, muchas veces, con la autoexigencia.
-Desconfianza, miedo a ser lastimado.
Dios mostrará algo de tu pasado para desactivar y al sanarlo capturar la bendición.
Marcos Witt dice: “Cuando el león ruge es para que la presa escape para el lado contrario donde están escondidas las leonas que son quienes comen. Si el animal enfrentara al que ruge éste quedaría  desorientado.”
Así es el enemigo, ruge para que nos  asustemos (es lo único que le quedó de herencia), corramos en sentido contrario, abandonemos el sueño, nos vayamos de la iglesia pero ya está vencido.  Enfrentá tu miedo, mirá a los ojos a tu dolor, pedí revelación de lo que debes sanar para quedar libre.
Lo natural se acomoda a lo natural y lo espiritual a lo espiritual.
No espiritualices un problema humano ni humanices un milagro de Dios.
3º- Unirse a gente exitosa.
        

Analizá como haría una persona exitosa en tu lugar y aprendé del que ya lo alcanzó.
Hay cuatro tipos de personas:
-las que restan
-las que dividen,
-las que suman y
-las que multiplican. Ésta es la gente que promocionará, unite a ellos.
Las personas nos alejan o acercan al sueño.
La gente que multiplica es la que vio lo que no viste, oyó lo que no oíste, sabe lo que no sabes y te ayuda a avanzar. Observá al que lo logró (no al que cayó o le fue mal) e imitalo. Y si no tenés un mentor humano pensá cómo lo hubiese manejado Jesucristo y te guiará. Oí y obedecé a tus mentores.  Hay personas que te atacarán porque no soportan que captures tu gran momento. Ignorá al que critica el sueño que Dios te dio.  José  ignoró a sus hermanos por eso lo tiraron al pozo, en todo su ministerio estuvo solo y estaba tranquilo.
Marcos Witt dice: Cuando alguien declara algo que te lastima debes saber qué fuente es, porque existen varias fuentes:
-Mala fuente: es alguien que te odia. Ignoralo.
-Fuente cuestionable: es el que dijo algo sin conocerte. Ignoralo.
-La Buena Fuente es el que te ama y mentorea.

4º- Confesar la promesa.
Dios habló con Moisés en la montaña para que fuera a Egipto, a Noe le dijo que hiciera un barco, a Abraham que saliera, porque a cada uno le habla distinto.
En cada próximo gran momento hay una promesa que confesar.
Si Dios te dijo: “Estarás sano”, lo estarás; “Todo lo que pises te lo daré”, lo hará.
Todas las promesas que tienen tu nombre llevan una palabra ungida para vos así que no te quedarás sin palabras.
Una plantita no crece por la cantidad de luz que recibe sino por  la cantidad de luz que procesa.
No es leer la Biblia, escuchar todos los mensajes sino cuánto procesás de todo eso, porque podés estar todo el tiempo en la iglesia y no entender nada.
Protocolo divino para confesar las promesas.
José se afeitó, se bañó y se dirigió al faraón: “Buen faraón el Dios creador de los cielos le reveló en ese sueño los próximos años”. Le interpretó el sueño y le dijo que ponga capataces que pudieran guiarlo. Faraón dijo: “No hay nadie mejor que José para esa tarea”. Y lo puso sobre todo.La gente no oye lo que decimos sino cómo  lo decimos y cómo ella se siente cuando nos escucha hablar.
 (Hay puertas que explotan delante de nuestros ojos y Dios nos lleva a los grandes momentos que estábamos esperando. Hay gente que ha estado en la cárcel pero Dios le dice: “La próxima puerta será la de tu palacio donde te pondré y pisarás con autoridad.)
Si el reclamo se hace de mala manera es porque no tiene protocolo y así se cierran las puertas. Aprendé a hablar, las palabras dichas como convienen son: manzanas de oro. “La blanda respuesta quita la ira.”
Habla la promesa que Dios te ha dado con protocolo: con una sonrisa, delicadeza y autoridad.
Cuando Ester entró adonde estaba el rey se postró (ella no tenía permiso para entrar), usó protocolo y halló gracia delante del rey.
Protocolo no es rito es una actitud. Declará la palabra con protocolo: “Todo lo que pise Dios me lo dará”.”Padre en ti he confiado” y vendrán los grandes momentos.
El sueño que Dios te dio es tan poderoso que, aunque tarde un poco más, vendrá sí o sí.  Avivamiento vendrá aunque tarde un poco más.
Dios te pondrá en cargos de gobierno. El papá le dio una túnica de colores pero faraón le dio una túnica de lino, un anillo y un collar. (Recibirás multiplicado todo lo que te quitaron).
Dios te dará la mentalidad del ámbito donde te  muevas.
En la Biblia la mujer es símbolo de  mentalidad. Faraón le dio a José una esposa egipcia o sea, la mentalidad egipcia.
Si nunca tuviste mentalidad para los negocios te dará mentalidad de negocios;  mentalidad de buen padre, la mentalidad de tu sueño, y te casarás con la mentalidad del lugar donde serás prosperado.
Faraón  lo puso en un carro de oro.En un carro lo tiraron al pozo, en un carro lo llevaron como esclavo y en un carro volvió como ministro.
Todos los que te humillaron serán humillados y con las mismas armas que intentaron destruirte Dios las forrará de oro y te llevará a un lugar de honor.
Dios cambió el nombre de José por Safenat Panea, que quiere decir: “el que sabe”.
La gente pagana, los reyes de esta tierra, dirán: “Ahí está “el que sabe” tener una familia bendecida, “el que sabe” hacer buenos negocios, esa iglesia es “la que sabe” ganar gente para el Señor.”
José es un símbolo de Jesús, fue vendido y vivió como acusado pero cuando llegó a su máximo momento fue juez; Jesús vino como acusado y volverá como juez.
Dios cambiará el rol de los que vivieron acusados, capturarán su máximo momento, no serán condenados sino tendrán la autoridad para gobernar la tierra en el nombre de Jesucristo.
Te pedirán pan y semilla.
José no lastimó a su familia, les dijo: “Ustedes pensaron mal pero Dios cambió todo para bien.”
Los que capturan su gran momento sabrán que Dios cambiará para bien a los que les hicieron mal. Cuando tu sueño sea más importante que la aceptación de la gente, más grande que la necesidad de felicitación, el faraón te abrirá la puerta y podrás vencer el rechazo. 
Tu próximo gran momento es el tiempo de la liberación, de la canción y ha llegado.
Faraón ya te conoce.
Pensá en las autoridades que te lastimaron.
Y como autoridad espiritual tuya me pongo en el lugar de tu padre, de tu jefe, de los que te lastimaron, y te pido perdón por no haber estado a tu lado, por no haber participado de tus alegrías, por no haber estado cerca cuando lo necesitabas, por no haberte ayudado en tus errores, por no haberte dado la ayuda que necesitabas, por haberte descalificado,  por haber sido duro, por no haberte entendido, por no haber escuchado las cosas importantes  que me decías, por haberte exigido cosas tontas, por haberte abusado, por no haber estado en los momentos claves de tu vida, por no haber estado en el día de tu cumpleaños. Te pido perdón.
Y como líder quiero decirte que estoy orgulloso de ti y el Padre, mayor autoridad superior, te dice: “Afirmo tus pasos hijito hijita, bendigo tu entrada y tu salida, bendigo tu trabajo y el fruto de tus manos, bendigo tu familia, tus hijos y tus nietos, bendigo tu ministerio y tus dones, y declaro éxito en todo lo que hagas; te desato hoy de toda autoridad que te ha lastimado porque a partir de hoy, Yo seré tu máxima autoridad.
Declará: Señor hoy me desato de toda mala autoridad y te pongo a Ti y a tu Palabra como mi autoridad suprema. Hoy perdono, me desato y me libero. Declaro mi corazón sano y estoy preparado para mi próximo gran momento mándalo ya y cuando venga lo tomaré,  lo disfrutaré y lo repartiré. En el nombre de mi Dios.
Se viene un gran momento.
Faraón ya sabe de ti, él saldrá a abrirte la puerta, sabrá que Dios es tu máxima autoridad. Abrirás los graneros y darás Mi pan.Poné delante de tus ojos tu próximo gran momento y cuando lo veas, miralo cumplido.
Porque todo lo que veas “hasta donde veas y te animes a creer hasta allí te lo daré”, dice el Señor. No importa que estés en la cárcel, en lo natural parece que estas lejos más en lo espiritual estás a centímetros de tus bendición. Dios ya ha enviado a alguien para hablar de ti a faraón.
Faraón tiene una palabra que lo ha intranquilizado por tiempo, Dios se la ha puesto en el corazón para que, cuando vayas, hagas conexión con él.
Vienen días de máxima autoridad porque lo pusiste a El como máxima autoridad.
Porque cuando Dios es nuestra autoridad suprema nos da autoridad sobre gente para que crezca en autoridad y avancen.
Donde hoy estás no es lo más lejos que vas a llegar, Dios abrirá puertas nuevas, traerá gente desconocida, el sueño se cumplirá  y estarás listo. Los planes estarán en tu mano, el protocolo lo habrás incorporado y tu corazón ya habrá estado sano porque hoy le has entregado todo lo que te lastimaba, te has desatado.
Preparate porque habrá pan en tu mano y las naciones correrán a ti.
(Todo el mundo buscaba a José.)
 Las naciones sabrán de ti por el pan que Dios ha puesto en tu mano porque verán, hasta los faraones de la tierra, que Dios ha estado contigo como tu máxima autoridad, su palabra es la que gobierna, la que nos manda, a El amamos obedecemos, respetamos, servimos y todo lo que hagamos en Su nombre es sí y amén.
Su palabra es vida y espíritu, todo lo que confesemos con nuestra boca él lo cumplirá No importa que hayas  sufrido por años viene el día de tu próximo gran momento y tu familia lo sabrá, te sentarás en el trono mayor, gobernarás con la autoridad que Dios te dio anticipadamente.
Lo decretamos: una iglesia que se eleva, que gobierna, que manda; una iglesia sana que sabe conectarse con los faraones de esta tierra porque ha sanado toda herida de su pasado y confesamos que Jesús es nuestro Señor.     Pastor Bernardo Stamateas
Preparándome para mi próximo gran momento.2ª Parte. Génesis 41: 46-53
Todos hemos vivido momentos especiales donde vimos cumplido un sueño o alcanzado una meta, pero hay próximos grandes momentos que vendrán y debemos  prepararnos para capturarlos.
José tenía diecisiete años cuando tuvo un sueño que iba a gobernar las naciones del mundo. Pasaron trece más de dolor. Y a los treinta años, faraón lo mandó llamar para que le interpretara dos sueños que no lo dejaban dormir.
A faraón le impactó tanto lo que José le dijo que lo puso como ministro de economía y fue el número dos en Egipto, la potencia más grande de la antigüedad.
José pudo capturar ese gran momento del cumplimiento de su sueño porque estaba listo antes de que llegue.
Todos conquistaremos nuestro gran momento y debemos estar preparados para no perderlo, para eso no debemos preocuparnos por el hoy.
¿Cómo hizo José para capturarlo?
1-Antes de llegar ya tenía planes.
Cuando un barco viaja sabe desde donde va a salir, porque ruta va a ir y adonde llegará, antes de salir. Cuando un avión despega vuelo sabe por qué ruta irá; cuando un arquitecto planifica un edificio tiene un anteproyecto y sabe cómo será el pozo, las vigas y todo lo necesario.
Debemos hacer planes para nuestro próximo gran momento, tener plan A, plan B, plan C, plan D.
Si te regalaran un millón de dólares o recibieras un aumento tenés que saber qué harías y que no. Hacé planes antes del  ascenso, antes de tener tu casa.
El problema es que no nos prepararnos para el futuro.
La religión nos traumatizó diciendo que no teníamos que tener planes, nos enseñaron que éramos una hoja en blanco donde Dios escribiría nuestra vida.
Jesús dijo: “Si vas a la guerra sentate y planifica, no sea que tu enemigo esté mejor equipado y te destruya”.
Prepárate anticipadamente.
Los argentinos estamos acostumbrado a la ley del mínimo esfuerzo, queremos el toque mágico, que Dios nos guíe, y eso no es así, debemos anticiparnos, planificar.
Planificá pero nunca te enamores de los planes, porque Dios te puede quemar los planes o cambiarlos. Documentate, investigá, planificá y Dios te respaldará, guiará y elegirá el mejor plan para alcanzar tus metas.
2- Tenía el protocolo listo.
José tenía el protocolo listo.
Dice que lo mandaron a llamar y lo primero que hizo fue afeitarse y bañarse, porque iba a ver al faraón y no podía ir con la ropa de preso. Se preparó y siguió el protocolo.
Si sos jefe y querés ser dueño, tenés que tener protocolo de dueño antes.
Si querés ser jefe, antes debes tener protocolo de jefe. O sea,
Puntualidad. Para jugar en las ligas mayores debes practicar puntualidad desde ahora para que, cuando llegues a la gente que tiene el tiempo contado, puedas funcionar con su mismo protocolo.
Puntualidad, sicológicamente significa interés, mostrás a la persona que estás interesado de estar allí.
Al llegar tarde se trasmite un mensaje: “No puedo ni administrar mi tiempo, por favor no me des nada porque voy a echar a perder lo que me querés dar”.
Saber decir las cosas. José no juzgó al faraón cuando le contó los sueños sino le dijo:”Excelentísimo faraón, Dios le ha hablado…”
Muchas de las bendiciones que perdimos fueron por no saber cómo decirlo.
La gente no escucha lo que decimos sino cómo lo decimos y para eso usar protocolo.
La gente evalúa cómo se sintieron cuando oyeron lo que dijimos. Y la sonrisa es un comienzo.
Es tener una estima profética. José le dijo: “Siete vacas gorda, siete flacas, debes poner un administrador para que te ayude” Y faraón dijo “Ese sos vos”.
José no se lo dijo en forma preocupante, sino con estima.
Hay dos tipos de estima:
1- Estima cultural.
O sea, “Me veo cómo la cultura me ve”.
La cultura ve a las mujeres como un “monumento” y muchas mujeres pretenden serlo, pero un monumento es un adorno. Otras quieren ser “nenas”, porque cuando toman ese papel dan un mensaje: “necesito un hombre que me cuide porque no sé cuidarme.”
Una cosa es que un hombre proteja a una mujer que se protege así misma y otra es proteger a una tonta y muchos hombres  quieren a ese tipo de mujeres para cuidarlas.
2-Estima profética.
Es “verse como Dios nos ve”.
Yo soy como Dios dice que soy: su hijo, estoy salvado, ungido, bendecido, preparado, nadie me hará frente, todo lo puedo en Cristo, todo lo que pise mi pie me lo dará, caerán miles y diez miles pero a mi no me tocarán. No me apoyo en la cultura sino en lo que Dios dice que soy.
José se paró delante de faraón y dijo: “He venido a resolver tu problema porque sé quien soy en Dios.”
3- Debo estar sano.
Para capturar mi gran momento debo estar sano antes que venga.
Mucha gente que esta enferma ha logrado grandes cosas pero no las pudo disfrutar.
Salomón dijo: “Hay gente que tiene de todo y no lo puede disfrutar.”
Por eso sanidad interior es tan importante.
José se enfrentó a tres figuras de autoridad: a Dios, a su papá y a faraón.
Si José quería capturar la autoridad de faraón tenía que sanar los recuerdos tristes de su papá.
José tuvo tres problemas con su papá:
  1. Autoridad controladora.  Muchas personas tuvieron padres, pastores, o líderes controladores.
    José recibió de su papá una túnica (¿por qué no la regaló a todos sus hijos?) porque Jacob quería controlar a José, pensó: “Si gano el corazón de mi hijo me cuidará cuando sea viejo”.
    Los padres controladores anulan, descalifican, echan culpas, piensan más en ellos, se abusan. Si tuviste una autoridad que te lastimó, controló, entonces te pusiste debajo de otros que te maltrataron.
    Debes buscar la raíz de por qué estas debajo de ese liderazgo, porque fuiste castigado por tu primera autoridad y no lo sanaste por eso la buscas para ganar su cariño y el respeto que jamás te dieron.
  1. Autoridad pasiva.  Padres ausentes, pasivos, que no ejercieron autoridad, que fueron débiles de carácter. La gran mayoría de los jóvenes en Puerto Rico son homosexuales porque es una generación sin padres, con padres ausentes que nunca pusieron un límite, no los amaron, ni hablaron, ni motivaron.
    Mujeres débiles que no pueden echar raíces, que andan de un lado para el otro y cuando revisan la autoridad que tuvieron descubren que nadie las motivó, ni alentó y por eso seducen a cuanto hombre se les cruza tratando de gustar y buscando la motivación que jamás recibió.
    Cuando le dieron a Jacob la ropa de José manchada por la sangre de un animal, sus hermanos le dijeron que había sido atacado y muerto, Jacob no hizo nada, no fue a averiguar. Era un padre pasivo.
    Muchos tuvimos una autoridad débil que jamás nos motivaron. Por eso hoy vemos tantos jóvenes que no les importa nada, no pueden adorar, ni soñar porque no están sanos.
  1. Autoridad descalificadora.  José dijo a su padre el sueño de que gobernaría el mundo y que se inclinarían ante él. Jacob, en vez de alegrarse le descalificó el sueño. El mismo hombre a quien Dios había prosperado no aceptó que prosperara a su hijo.
    La autoridad que decalifica, lastima.
    Vemos mucha gente que no respeta a nadie, no se sujeta, todo límite lo vive con rebeldía, porque tuvieron una autoridad descalificadora.
    José fue vendido y durante trece años abandonado. Pasó el tiempo y de repente apareció el faraón y José hizo una nueva conexión con esa autoridad porque tenía sanado el conflicto con su papá.
José nombrado ministro de economía, se casó, y recibió otro nombre. Llegaron los años de las vacas flacas y Jacob ya estaba viejo entonces manda a sus hijos a Egipto para buscar comida; los hermanos no reconocieron a José pero él sí los reconoció. José los acusa de espías y los pone en la cárcel tres días, luego los suelta con la condición de que traigan a su hermano Benjamín. Jacob lloró pero lo envió. Cuando José vio a su hermano menor, se apartó a un costado y se puso a llorar, les dio dinero y los envío; pero no soportó más y declaró  a sus hermanos quién era. Fueron a buscar a su padre y cuando José lo vio, lo abrazó y lloró largamente, porque ya lo había perdonado y en ese abrazo lo estaba efectivizando.
Perdoná a todas las autoridades que te lastimaron y cuando llegue tu gran momento podrás disfrutar. José tuvo tres autoridades: Dios, Jacob y Faraón.
-Cuando sanes tu corazón tendrás un  ensanchamiento, sin límites.
Juntaron el ganado y llegó un momento que no lo podían contar, porque hay una bendición al treinta, sesenta, ciento por uno, al mil, diez mil, sin límites.
¡Prepárate! Porque tu gran momento será tan grande que habrá un rompimiento numérico, perderás el control y no podrás contarlo, y lo capturarás porque tu corazón está sano para con Dios.
-Todos los enemigos serán humillados.
Los que vendieron a José fueron a pedirle pan; la mujer de Potifar que lo quiso violar, también fue a pedirle pan.  Dios pondrá pan en tu mano y tus enemigos vendrán a pedirte.  Pan es revelación, una palabra. Abrirás los graneros de la palabra, la gente correrá a ti porque sabrá que en ningún otro lugar hay revelación y que en vos hay palabra de vida eterna.  Dios pondrá abundancia de pan en tu mano.
-Toda tu familia será bendecida.
Puso a su padre en lo mejor de Gosén, le dio la mejor tierra, le presentó a faraón y Jacob lo bendijo.  Puso a sus hermanos  como capataces del ganado de faraón. José hizo que su sueño se cumpliera y su familia gobernó con él.
Preparate para el momento en que tu familia sea bendecida, disfrutarán de lo mejor que has logrado, tus hijos y los hijos por mil generaciones porque no pariste hijos para la oscuridad sino para el rey, por tu esfuerzo y perseverancia.
Cuando Dios sea la Autoridad de tus autoridades serás libre.
José pudo conectarse con faraón porque perdonó a su padre y perdonó a su papá porque supo conectarse con Dios.
José dijo: Papá no me entendiste, mis hermanos me engañaron, no fuiste una buena autoridad pero yo puse a Dios por mi máxima autoridad y por eso te perdono.
Serás libre y te conectarás con las autoridades de la tierra.
José tuvo un sueño (una palabra) y esa palabra fue su máxima autoridad.
Pasaron treces años y faraón tuvo un sueño (una palabra) y José le dio a faraón una palabra y faraón le dijo: por tu palabra gobernarás la tierra.
¿Qué era José? Una palabra.
Esa palabra fue su máxima autoridad.
Jacob se encontró con su hijo y se abrazaron, lloraron y seguramente se acordó de una palabra de Dios: “No te dejaré hasta que no acabe contigo”
Dios nunca te dejará hasta que no acabe el propósito en tu vida, por eso no podés dormir a la noche porque Dios te está buscando.
Hubieron situaciones raras en las que dijiste: “Dios me está empujando otra vez” porque Dios no te dejará hasta que no acabe contigo, hay una palabra sobre tu vida.
Jesús es la palabra de Dios. Jesús es Dios. Dios es la Palabra y tiene que ser tu máxima autoridad. No el rencor, ni la venganza sino Dios es tu autoridad.
Jacob murió en los brazos de José y sus hermanos se acercaron con temor, se postraron para que no se vengara de ellos y José les dijo: No, yo tengo temor de Dios.
Temor de Dios es el principio de la sabiduría, es considerar que Dios es la única y máxima autoridad.
El que pone a Dios como su máxima autoridad captura su momento.

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