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11 de noviembre de 2011

LA LEY DE LA EXPECTATIVA POR BERNARDO STAMATEAS


LA LEY DE LA EXPECTATIVA POR BERNARDO STAMATEAS- LA VIDA DE TOMÁS

Tomás aparece en tres relatos:

1º Relato: Jesús estaba con sus discípulos predicando a mucha gente y le trajeron la noticia de que Lázaro estaba enfermo y, en vez de ir rápidamente, se quedó predicando. Pasaron dos días y Lázaro murió.
Le dijo a los discípulos (entre ellos estaba Tomás):
“Vamos a despertarlo, no está muerto, duerme.”
En el lugar donde Lázaro había muerto lo buscaban a Jesús para matarlo, entonces Tomás dijo: “ Iremos y moriremos contigo ”.

2º Relato: Jesús les dijo: “ En la casa de mi Padre muchas moradas hay, Dios las ha preparado, pero yo iré a preparar unas mansiones para ustedes. Ya saben el camino y saben adonde voy.
Y Tomás le dijo: “
No sabemos adonde vas y no sabemos el camino”.

3º Relato: Cuando Jesús resucitó se apareció a los discípulos y Tomás no estaba allí. Cuando le contaron que estuvieron con el Señor resucitado no les creyó, y dijo: “ Si no toco no creo.”
Pasaron ocho días y nuevamente estaban en el aposento alto y el Señor traspasó la puerta cerrada y dijo: “ Tomás, toca mis manos, mi costado, no seas incrédulo, se creyente.”

La fe funciona en dos planos: en Dios y en mí.

Humanismo es malo porque dice: “Creé en vos, Dios no sirve.”
Legalismo es malo porque dice: “Creé en Dios, vos no servís”
La fe verdadera es fe en Dios y fe en vos.

Siempre que Dios imparte fe divina se mezclará con la fe en vos.
El problema de mucha gente es que creen en Dios pero no creen que ellos puedan lograrlo.

Cuando los israelitas investigaron la tierra, dijeron: “
Nuestro Dios es el Dios Todopoderoso, pero nosotros éramos como langostas al lado de ellos que eran gigantes.” Creían en Dios pero no creían que ellos eran poderosos.

Fe en mí no es auto exaltación, no es auto bombo, no es narcisismo, no es auto promoción, tampoco es auto desprecio.
Durante años el legalismo lo único que enseñó era que había que creer en Dios y nosotros éramos una porquería. Así mucha gente cree en Dios pero no cree en sí mismo y cuando Dios les da un desafío no pueden lograrlo porque no se ven capaces de alcanzarlo.

Fe tiene dos elementos: un don y una actitud.

La fe es dada por Dios, es un don y la actitud de la persona; o sea tiene una parte divina y una humana.

Surge un gran misterio:
¿Vos encontraste a Dios o Dios te encontró a vos?
Algunos dicen: Dios me encontró.
El apóstol Felipe dijo: “Hemos hallado al Mesías” y Jesús dijo: “Encontré a Felipe”; las dos son verdades.
Él me encontró (es la parte divina), yo lo encontré (es la parte humana).

La fe tiene un elemento sobrenatural que Dios imparte (fe de Dios) y también una fe humana, al tener fe en Jesucristo hay algo que tenemos que hacer.
Cuando Jesús eligió a los doce, no era solamente para que crean en Dios sino para que crean en ellos.

Natanael era un prejuicioso, cuando Felipe le dijo que habían hallado al Mesías que era el hijo de José de Nazaret, dijo: “¿De Nazaret puede salir algo bueno ?” pero Felipe lo invitó a verlo, y cuando Natanael llegó, Jesús le dijo: “ He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño”

Jesús focalizó lo bueno de Natanael.
En otro momento Jesús iba caminando y Zaqueo que era un ladrón, cobrador de impuestos, estaba arriba de un árbol y Jesús lo vio le dijo: “
Zaqueo quiero ir a comer a tu casa .” Con esa frase Zaqueo se sintió aceptado, amado.
Jesús le dio una palabra positiva, de fe en sí mismo. Y Zaqueo pensó que si Jesús quería comer en su casa no sería tan malo, “Él me ama como yo soy, entonces voy a cambiar”.

Todo empieza cuando uno cree en sí.

Los que tenemos más de cinco años en el evangelio debemos reacomodar toda la cabeza, porque el legalismo nos enseñó toda la vida que “hay que creer en Dios” pero creer en uno era humanismo, porque éramos una basura, no servíamos para nada, éramos “gusanos de Jacob”, inservibles.

Pero hemos entendido que debemos tener fe en Dios y fe en nosotros.
Efesios 1, cita quienes somos en Cristo Jesús:
-“Estamos bendecidos con toda bendición”
-“Dios nos escogió desde antes de la fundación del mundo” (Estamos predestinados al éxito desde antes de ser creados).
-“Estamos sentados en lugares celestiales, de autoridad porque “soy un hijo del rey”
-“Tenemos redención por su sangre”
-“Estamos perdonados de nuestros pecados”
-“Tenemos abundante gracia”, “Sabiduría de abundancia”
-“Nos hizo conocer sus misterios”
-“Somos herederos de las promesas”
-“Todo lo podemos en Cristo”,
-“Todo nos saldrá bien”

Esa es nuestra posición en Cristo.

Estamos capacitados para lograr ¡todo!

Una persona que no cree en sí misma:

-Tendrá vagancia.
Vagancia es la creencia de que no podemos hacer las cosas; es un experto en poner excusas, vive dormido.
“¡Hasta cuando has de dormir, vago !”, dice Proverbios.

Y Tomás era vago. El vago no tiene acción.
El vago desea pero nunca alcanza ”, Prov. 13:4
“El vago pone la mano en el plato, pero no lleva el bocado a la boca porque le pesa”, dice Salomón.

Al vago todo le pesa.
La codicia del vago lo lleva a la muerte ” Prov. 21: 24 (Se mueren del corazón por el estrés de no hacer nada).
Se cree más sabio que siete sabios ” Prov. 26:16, y no sabe reconocer su vagancia.

El que no tiene fe en sí mismo es vago.

-Será pesimista.
Jesús le dijo a Tomás: “ Me voy al cielo a preparar morada, saben el camino y adonde voy”
Y Tomás le dijo que no sabía porque era negativo.
El pesimista siempre idealiza lo que pasó, llora su presente e idealiza su pasado; cuando va al futuro idealiza su pasado y llora su presente.

Siempre piensa negativamente: “A mí nunca una bendición”; “Y a mí, ¿cuando? ¿Es que mi fe no alcanza? ¿Qué tengo que hacer?
Anticipa lo peor, tiene tendencia a mirar lo malo, piensa siempre en muerte, en lo negativo.

La fe se trasmite

Me puse a investigar y descubrí lo que los investigadores llaman “ la ley del Pigmalión”, dice: “La expectativa que pongo en la otra persona, la otra persona la tiende a realizar”.
Si espero algo positivo del otro, éste lo hará, pero si mi expectativa es algo negativo hará lo negativo. Por ejemplo si digo que una persona será un tarado, lo va a ser.

Las creencias de una persona afectan la conducta de los demás determinando, en gran medida, la respuesta del otro.

Se investigó en Harvard, a través de unos test sicológicos, y vieron que los alumnos eran todos normales.
Cuando llegó el profesor, le señalaron a dos alumnos como que eran brillantes y que tenían una memoria espectacular (y no era así, porque eran normales como los demás). El profesor trató a esos alumnos como brillantes y, cuando terminó la cursada, los sicólogos volvieron a hacer el test a los dos alumnos resultando que su coeficiente intelectual había subido, porque el profesor los vio como brillantes, los trató como brillantes, esperó de ellos resultados brillantes y lo fueron.

Si trato a alguien como un idiota (aunque no lo sea) es probable que con el tiempo llegue a eso; de ahí cuando un papá dice de su hijo: “Este tarado”

Recuerdo a una mamá que me consultó con su hija y me dijo: “Pastor, esta gorda, come todo el día, no sé qué le falta”
Le dije: Señora si usted tratara a su hija de mejor manera, ¿qué pasaría?
Y la mujer dijo: “Ah, ahora la culpa la tengo yo! Con todo lo que me desvivo por esta tarada y usted me culpa a mí.
En ese caso funcionó la ley de la expectativa, lo que ella esperaba, así actuaba.

“Las expectativas” es una ley que usan los profesores, los padres, los jefes.

Si entro a un lugar y pongo mi expectativa brillante sobre alguien, éste tratará de alcanzar ese nivel. Pero si digo: No, ese es un tarado, un estúpido, terminará siéndolo.
Cuando alguien confía en nosotros y nos contagia esa confianza, nuestro sistema límbico acelera la velocidad de nuestro pensamiento, incrementando nuestra lucidez, energía, eficacia y eficiencia.

Si tu jefe desarrolla un alto concepto, y te lo hace saber, es muy probable que exhibas un alto desempeño; pero si no confía en tu capacidad y tiene bajas expectativas respecto de tu rendimiento, es probable que más tarde cometas el error y los resultados sean negativos.

El gran problema de muchas personas hoy, especialmente de los jóvenes, es que nadie les trasmitió expectativas, fe en sí. Fe en sí no viene de arriba sino de otra persona.
La fe de Dios es un don y viene por la Palabra que hace crecer mi fe, pero la fe en mí alguien me la tiene que impartir, alguien tiene que creer en mí, alguien tiene que esperar algo que todavía no logré, pero otro lo espera de mí.

Por eso, amigo no es el que te palmea sino el que espera algo de vos, el que te presiona y exige. Mucha gente está huérfana de fe en sí, tendrán conductas conforme al nivel de expectativas y, si no tuvieron expectativas de “fe”, tendrán expectativas de “no fe”, o sea es un desastre y lo demostrará.
Encontramos gente que hizo un mal negocio y se mete en otro negocio porque no tuvieron a un humano que les impartiera nivel de expectativa diciéndole: “Yo creo en vos”, “Sé que vas a lograr más de lo que ya has logrado”.

Necesitamos buscar mentores, un líderes, un pastor, un amigo alguien que tiene fe en sí mismo y que esta esperando cosas grandes de nuestra parte. Cuanto más grande es la fe del líder, más capacidad para desafiarte; cuanta más estima se tiene el educador, el líder, el papá, más fe va a poder impartir.

Si tomamos a los hombres tal como son, los haremos peores de lo que son, pero si los tratamos como si fueran lo que deberían ser lo llevaremos adonde nunca fueron.

Jesús le impartió a Tomás esta ley en los tres relatos: trató de que Tomás tuviera fe en Dios y en él. Por eso le dijo: “¡Vamos a verlo”; ¡Vamos a hacerlo!; ¡Vamos a resucitarlo, a levantarlo juntos!; ¡Vamos a hacer un milagro!

¡Yo lo puedo lograr!

Lázaro no está muerto, sino duerme”, dijo Jesús.
Lázaro nunca resucitó porque nunca estuvo muerto; y cuando llegó tres días después le gritó: “Lázaro sal fuera”, porque para Jesús estaba dormido.

Lo que confieses con tus labios y lo mantengas, eso lograrás. Todo lo que declares, todo lo que has perdido no está muerto, está dormido volverá a tu vida otra vez porque Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Jesús te dice: “Lo vamos a hacer”

“Esta enfermedad no es para muerte sino para su Gloria.”

La gente que cree en sí mismo sabe que en medio de la crisis verá la gloria.

Tomás le dijo: “ Vamos a morir contigo ” Y Jesús dijo: No Tomás, vos me hablas de muerte pero yo te hablo de gloria; vos me hablás de pobreza y yo te hablo de gloria; vos me hablás de que perdiste el trabajo y Dios te habla de gloria.

Lo que Dios te habla es lo que tenés que empezar a hablar: “Sé que en mi familia viene la gloria”, “Sé que en mi trabajo veré la gloria, porque lo vamos a lograr y lo vamos a ver.”

Todo lo que salió de tu mano volverá otra vez.

“Yo lo sé”.
Me voy a preparar morada al cielo, sabés el camino y sabés adonde voy”, dijo Jesús .

Sí que sabes, porque dentro tuyo ya sabes el camino para alcanzar tu sueño, ya están los planes para alcanzar la cima, la sabiduría y las respuestas ya están dentro tuyo.
Creé, hablá y confesá: “Todo lo creo y lo sé, porque el Dios poderoso lo puso en mi corazón.” Hablá fe, creé en Dios y en vos. Aunque no sabés que lo sabés, ya lo sabés porque Dios te lo impartió.
Tu espíritu sabe más que tu mente. Hay cosas que tu mente no sabe pero tu espíritu ya tiene el camino para alcanzar la cima, para hacer el negocio, la idea de oro para multiplicarse. Ya lo sabés tenés que creer.

“Estoy seguro”
Si no toco no creo ”, dijo Tomás; y se Jesús le dijo: “ Tomás toca mis manos y mi costado ” Y luego le dijo: “ No seas incrédulo ”.
Todos fueron incrédulos, ningún discípulo había creído. Tomás era negativo, pesimista, porque no creía en sí, y cuando Jesús le habló así, no lo estaba retando sino le estaba poniendo la expectativa: “
Sé que vos podés (te lo dije con Lázaro), sé que vos sabés (te lo dije cuando me iba a ir al cielo), ahora Tomás yo sé que estarás seguro”.

Dios te va a dar todas las señales físicas necesarias para que camines con la seguridad de que Dios está contigo.

“Padre, necesito seguridad, dame una señal bien grande”
“Tranquilo, sigue avanzando, sé creyente, porque todo lo que te prometí lo tocarás y mirarás con los sentidos físicos”, dice Dios.

Tomás tocó y dijo: Señor mío y Dios mío. Pensamos que había entendido, pero no fue así.

Los discípulos se volvieron a pescar cuando Jesús se fue, a Pedro le dio depresión. Se apareció el Señor y les dijo: “Tiren las redes a la derecha”

¡Señales!

Se dieron cuenta que era el Señor porque al recoger las redes era abundante.
Según San Agustín hay dos pescas.

1º Pesca : Cuando Jesús llamó a Pedro, le dijo: “
Echa las redes ” (no le dijo adónde) y las redes se hundían del peso: peligro y bendición.
Era la cosecha que vivirían tres años con Jesús: abundante y peligrosa .

2º Pesca : Cuando Jesús resucitado, les dijo: “ A la derecha Era específica, de bendición Fueron ciento cincuenta y tres peces grandes y no peligroso.
Jesús les estaba diciendo: “Esto que han hecho es lo que harán, en breves días, cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo.

Y Jesús les dijo: ¿Saben qué espero de ustedes? Que me sean testigos en Jerusalén, en Samaria, en Judea y hasta lo último de la tierra.
El Señor está esperando cosas grandes de tu vida, porque podés, sabés y estás determinado a ser fe, a estar seguro, a ser creyente.

El Señor te dice: La primera pesca fue grande y peligrosa, pero la segunda, cuando te gradúes será poderosa y maravillosa.

Vienen días grandes para la iglesia:

Todo lo podemos en Cristo, Todo lo sabemos en Cristo y Caminaremos con la determinación, con la seguridad de que, todo nos saldrá bien.

“En no muchos días les mandaré a Mi Espíritu Santo” , Jesús les dijo y estaban los ciento veinte juntos esperando.

De repente, de golpe, vino un estruendo, una ráfaga de viento que llenó aquel lugar y lenguas de fuego se asentaron sobre ellos, la gloria fue tan grande que fue el día de la graduación.

Tomás ya no sería el vago pesimista, ahora sería el hombre que todo lo sabía, que todo lo podía. Dice la historia que murió mártir echado en una bolsa al río; dio la vida por el Señor porque Jesús fue hecho su ideal.

Cuando Él es tu ideal y vivís por El y para El entonces te has graduado.

Vienen los años donde las redes serán echadas y habrá abundancia de cosecha, no peligro, y cuando te vean ya no verán al viejo Tomás, ahora verán al que tiene fe en sí y en Él y todo, es gracia de Dios.

Cuando cayó el Espíritu Santo (Hechos 2) los discípulos fueron cambiados y ellos salieron a impartir fe sobre los demás.

Cada vez que invitas a alguien a la iglesia estás poniendo una expectativa sobre esa persona, porque esa persona tiene fe a Dios El Señor te va a desafiar a que impartas nivel de expectativa de fe y pases a otro nivel porque te has graduado.

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