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5 de septiembre de 2008

Gente tóxica



Hay personas que anhelan todo lo que tú tienes: hasta tus desgracias o dificultades son añoradas por ellas. Se trata de personas que no pudieron encontrar un sentido, un rumbo a sus vidas y entonces deciden pe­garse como abejorros a tu existencia, hasta aún "chupar tu propia sangre". Son personas que no son arquitectos de su propio destino sino que deciden recorrer el trayecto
que tú elegiste transitar, seres co-dependientes.
Tal vez, al verlos, su apariencia sea la de personas con rasgos de su­perioridad, de autoridad, de poder, de alta estima, de ca­pacidad; sin embargo, sus actitudes y los resultados que han obtenido, los ponen al descubierto.
Son personas con grandes problemas de relación, con autoestimas destruidas que se esconden detrás de tus sueños y de tus expectativas.
Sus máscaras han tenido la intención de ocultarlas y de atarte a creencias falsas y vacías.
Ayer las veías corno grandes e importantes, hoy realmente las conoces. Hoy puedes ser libre de cada una de las máscaras que han querido venderte y pre­sentarte corno "la mejor".
Son personas que han vivido, corno dice Eric Frornm, con miedo y frustración: "El hombre moderno vi­ve bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando en realidad quiere lo que tiene que querer".
Miles de humanos viven a diario historias que no han escrito, trabajan por propósitos que no les pertene­cen, viven de sobras y no en la abundancia. Quieren tu puesto de trabajo, tu salario, tus amigos, tu familia, tu sencillez, tu carisma, tus hijos, pero no están dispuestos a hacer el mínimo cambio en sus vidas para que lo me­jor y lo que les pertenece a ellos llegue a su existencia.
Invierten más tiempo en envidiar e idealizar tu lugar y tu vida que en elegir, decidir y accionar para que lo lo me­jor llegue también a las suyas.
En muchas oportunidades, sientes pena por ellos y tratas por todos los medios de ayudarlas a cambiar.
Te abres, los dejas entrar a tu casa y sin darte cuen­ta, los habilitas para la estocada final.
Si hay algo para cambiar en ellos, la decisión no dependerá de ti, sino del individuo que tenga la nece­sidad y la voluntad de encarar una transformación en su vida y de encontrar la forma de relacionarse sana­mente con los otros.
La gente que cambia es la gente que quiere cambiar.

Extraído de Gente tóxica de Bernardo Stamateas

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