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6 de agosto de 2013

Ampliando el cableado por Bernardo Stamateas

Ampliando el cableado
por Bernardo Stamateas

Éxodo 14:13: "--No tengan miedo --les respondió Moisés--. Mantengan sus posiciones, que hoy mismo serán testigos de la salvación que el Señor realizará en favor de ustedes. A esos egipcios que hoy ven, ¡jamás volverán a verlos!".
La gente exitosa se enfoca en resultados y no en actividades. Si se rompió un portero eléctrico y el encargado del edificio debe resolver el problema, tiene que enfocarse en que dicho artefacto funcione. Cuando los vecinos le reclamen al encargado que el portero no funciona la expectativa de ellos va a estar en el resultado y no en las tareas que haya tenido que hacer para lograr el objetivo. De nada sirve que el encargado haya llamado al electricista o que él mismo lo intentara arreglar de múltiples maneras el portero eléctrico si luego no funciona. Muchas veces enfatizamos las tareas que efectuamos y relegamos los resultados a un segundo plano. Sin embargo, la gente exitosa no habla de actividades sino de metas. ¿Sos una persona exitosa?

Las tareas que realizó el encargado para reparar el portero eléctrico son el cableado cerebral, es decir, los circuitos mediante los cuales desarrollamos una conducta y la repetimos una y otra vez. Cuantos más circuitos tengamos, es decir, cuantas más actividades realicemos mayor será la capacidad de efectuar una tarea y obtener un resultado positivo. Siguiendo con el ejemplo del portero eléctrico si otro encargado desarrolla otro tipo de tareas a la hora de solucionar el inconveniente, seguramente tendrá más éxito. Sería inteligente por parte del encargado que no pudo resolver el conflicto que le preguntase al otro cómo hace él para arreglar el portero eléctrico e incorporase de este modo un circuito más a su cerebro. ¡Dios tiene que ensanchar tu circuito cerebral y expandir tu mente!

Nuestras deudas, miedos, problemas de pareja y de liderazgo tienen que ver con la cantidad de circuitos que tenemos. Poseemos cien mil millones de neuronas, y hay neuronas que se conectan con otras diez mil. En La Biblia hay aproximadamente treinta y un mil ciento tres versículos, y según los sabios judíos, en cada uno hay setenta revelaciones. ¡Imaginate la cantidad de revelaciones que hay en toda La Escritura! Preparate porque Dios quiere que expandas tu circuito, que incorpores siempre cosas nuevas. Él te quiere dar metas grandes, quiere que dupliques tus ingresos, pero tenés que cambiar tu circuito.







Recuerdo que en un momento me cansé de limitarme a predicar y escribir libros exclusivamente para cristianos, entonces dije: "Señor, tiene que haber algo más". Yo anhelaba expandirme a otros ámbitos como lo hacían algunos pastores norteamericanos. Para eso tuve que cambiar mi circuito, escribir de otra manera, conectarme con otras personas, animarme a más y levantar el prejuicio sobre el rol del pastor. Comencé a trabajar, a leer mucho más y a dormir menos. Para lograr mi objetivo tuve que incorporar varios circuitos nuevos. Una vez que lo logré me propuse una meta más grande, porque Dios siempre te lleva a más.
Si hace años que no te podés ir de vacaciones, si todavía no tenés tu casa propia, tenés deudas o no formaste pareja se debe a que no cambiaste tu circuito. ¡Animate a introducir ideas nuevas, a hacer algo distinto y a tener un espíritu de resultados!

A continuación te voy a hablar de tres circuitos que tenés que incorporar:
1. Dios te va a libertar de todo y de todos.
Cuando Dios sacó al pueblo de Israel de Egipto después de cuatrocientos años de esclavitud, lo primero que les dijo fue: "Los voy a hacer libres". Seremos libres por completo de toda deuda, de todo conflicto y de toda lucha. El Señor agregó: "A estos egipcios que ven, nunca más los van a ver". Dios te tiene que introducir el circuito de que nunca más verás lo malo, sino que verás lo que sea de victoria. Incorporá este circuito: ¡Dios te va a liberar de toda la gente! Y si Él te dijo que te dará al treinta, al sesenta y al ciento por uno, así será. ¡No te conformes con un porcentaje menor!
Si todavía las personas te lastiman es porque no has ampliado tu circuito. Los expertos en neurociencias aseguran que se necesitan diez mil horas para cambiar un circuito. Jesús estuvo con los apóstoles ocho horas por día durante tres años y medio, y cuando Él volvió al Padre, mandó al Espíritu Santo. En pentecostés vino como un viento recio, como un fuego que cayó y quebró una mentalidad. Preparate porque el Espíritu Santo viene sobre tu vida como lenguas de fuego, como un viento recio, como una sacudida que hará que el nuevo circuito se instale. ¡Vas a ser libre de todo y de todos! 

2. Dios te va a llevar a imposibles para que incorpores el circuito: "Con Dios todo es posible".

Dios llevó a los israelitas a orillas del Mar Rojo, y detrás de ellos venían los egipcios ¿Por qué hizo esto? Para que resuelvan un imposible. Quizás te preguntes: ¿Por qué tengo esta prueba? Para que sepas que la podés resolver. Un joven fue al ejército y su mamá observó con preocupación cómo atravesaba vidrios, serpientes y cascotes. Al día siguiente, la mujer se levantó temprano para remover los vidrios y alisar el terreno. Cuando el teniente vio lo que había hecho se enfureció: "¡Señora! ¿Qué está haciendo? No allane el camino, ¡esto es un lugar de entrenamiento!" ¿Sabés por qué Dios no te saca el problema? Porque es tu lugar de entrenamiento. Las crisis, las cosas malas que te dejan pasar, las deudas, los ataques y las críticas forman parte de tu entrenamiento. Dios ha dejado todo eso para que lo veas a Él abrir caminos donde no los hay. ¿Arrancaste con grandes problemas? ¡Gloria a Dios! Él nos lleva a lo imposible para que sepamos que con Él todo es posible. Cuando te digan que no vas a ser líder, que no vas a ganar el doble y que no vas a lograr tus metas, activá tu fe.

3. Si vas a hacer algo hacelo con fe
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No tengas mentalidad de imposible. Al llegar al Mar Rojo tanto los israelitas como los egipcios comenzaron a cruzarlo, pero solo el pueblo judía logró pasar. ¿Por qué? Porque ellos, a diferencia de los egipcios, pasaron con fe. Hay personas que oran y adoran, pero Dios solo les responde a los que lo hacen con fe. Si vas a trabajar, hacelo con fe; si vas a declarar, que sea con fe. No alcanza con orar o alabar sino que hay que hacerlo con fe. Si vas a cruzar tu Mar Rojo, hacelo con fe porque de esta manera Dios te lo abrirá y pasarás al otro lado en el nombre del Señor.
Cuando llegó a la orilla del Mar Rojo el pueblo de Israel tenía en su circuito la idea de que si avanzaban, iban a morir. Dios tiene que romper y ensanchar tu circuito porque tenés que encontrar la solución que estás buscando. El problema no es tu capacidad sino que tenés poco circuito, pero si lo ampliás lo vas a lograr. El Señor te dará un milagro grande, porque para el que cree todo es posible en el nombre del Señor. Si Dios te prometió la tierra, entonces tenés que marchar y conquistarla. "No teman, marchen", le ordenó Dios al pueblo judío.
Cuando los israelitas salieron de Egipto, la nube de Dios iba delante de ellos, pero cuando llegaron al mar, en el peor momento, Dios desapareció. ¿A dónde se fue? Se fue a la retaguardia, a esperar a los egipcios. Cuando no veas a Dios es cuando más tenés que seguir avanzando, porque si Él no está adelante tuyo es que está cuidando tu espalda de tus enemigos. Aunque sientas que Dios no está, ¡seguí adelante en el nombre del Señor!
Declaro que el Señor ensanchará tu mente, alargará las cuerdas y reforzará las estacas de tu fe. ¡Declaro circuitos nuevos! El pueblo de Israel no pudo entrar a la tierra y se murió en el desierto porque no dejó que Dios le cambiara su circuito, pero el Señor sí lo hizo con sus descendientes, con sus hijos. Declaro un corazón de niño para que puedas entrar a la tierra de la bendición. Declaro un circuito espiritual grande y que Dios te va a ungir. Le hablarás a muchísima gente del Señor, y todo lo que hagas y salga de tu boca sea respaldado por Él. Lo declaro en el nombre poderoso de Jesús, amén.



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